Un sábado en Paloquemao

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En este sitio tradicional de Bogotá, que funciona desde 1972 donde antes había una bodega abandonada del ferrocarril, a los visitantes les ofrecen bocados de aguacate y otras frutas. Una experiencia de sabores, aromas e historias.

 

El sábado es un buen día para visitar la plaza de Paloquemao, que ofrece una gran variedad de frutas y verduras, entre otras cosas. Foto: Juan Uribe

El sábado es un buen día para visitar la plaza de Paloquemao, que ofrece una gran variedad de frutas y verduras, entre otras cosas. Foto: Juan Uribe

Una calle del occidente de Bogotá que se cruza con la vía del tren divide dos mundos opuestos. A un costado se levanta un centro comercial construido hace pocos años, donde almacenes con nombres en idiomas distintos al español se precian de ser “exclusivos”. Solo es diferente el letrero de la fachada de la estructura, pero la impersonalidad de sus pasillos es la misma que se percibe en cualquiera de estas ciudades en miniatura en las que todo tiene precio.

La vista recorre unos cien metros hacia los cerros orientales y se encuentra con la plaza de mercado de Paloquemao, un baluarte de la cultura del país. En este lugar se protegen formas de vida más sencillas que las que promueven campañas de publicidad que buscan convencer a las personas de que para ser felices deben comprar cosas que no necesitan.

En plazas como la de Paloquemao el intercambio de alimentos no se limita a una transacción en la que el cliente y quien recibe el dinero escasamente se miran. Allí, en cambio, la sonrisa todavía tiene valor. Por eso quien llega a este mercado puede darse lujos imposibles en esos establecimientos donde cada comprador toma lo que quiere del almacén y paga a la salida. Una de las experiencias más agradables en la plaza es saborear bocados de aguacate que el dueño de un puesto corta con un cuchillo. “Son de Mariquita (Tolima)”, dice un hombre de bigote y camisa blanca al tiempo que le ofrece a una señora un salero de plástico.

Al otro lado del corredor, en una esquina donde los cajones de los exhibidores están atiborrados de uchubas (*), mangos, fresas de la sabana, lulos, feijoas y guanábanas, otro vendedor les da a los visitantes trozos de melón dulce del Valle del Cauca.

Según la Corporación de Comerciantes de la Plaza de Mercado de Paloquemao (Comerpal), que agrupa a cerca de 800 personas, el origen de las plazas de mercado en Bogotá se remonta a la Colonia, en el siglo 16, cuando los llamados ‘pulperos’ compraban alimentos en la Plaza Mayor (hoy Plaza de Bolívar) que luego vendían a los habitantes de otros sectores.

Esta tradición se ha conservado por más de 450 años en los sabores de frutas y verduras. También vive en los aromas de las flores frescas y en los perfumes de la yerbabuena, la albahaca y otras hierbas, muchas de las cuales se cultivan en pueblos como San Antonio, Chipaque y La Mesa, en Cundinamarca.

Cuando empezó su negocio, hace 42 años, Eugenia Montejo machacaba el ají con una tabla y una piedra y lo vendía por cucharadas en bolsas plásticas. Foto: Juan Uribe

Cuando empezó su negocio, hace 42 años, Eugenia Montejo machacaba el ají con una tabla y una piedra y lo vendía por cucharadas en bolsas plásticas. Foto: Juan Uribe

El testimonio de la historia proviene, por supuesto, de la gente. Eugenia Montejo Vanegas fue una de las primeras personas en establecerse en Paloquemao hace 42 años. Esta mujer nacida en el barrio Las Cruces, en el oriente de la capital, empezó su negocio de ají, que traía de Santander. Lo machacaba con una tabla y una piedra y lo vendía por cucharadas en bolsas plásticas. “Cobraba uno, dos, 20 y 30 centavos”, recuerda.

Algunos clientes le sugirieron vender el ají en frascos. Entonces le pidió a su mamá que le prestara un molino viejo, de los que se usan para hacer la masa de maíz con que se preparan las arepas, y comenzó a envasarlo. Ahora, cuatro décadas más tarde, el surtido de la Fábrica de Alimentos Doña Eugenia incluye pastas de ají, ajo, adobo, pimentón y chimichurri. Su puesto es reconocido entre personas originarias de países como India, Perú y México que vienen en busca de ingredientes para elaborar sus platos típicos.

Algo similar ocurre en la tienda de José Martín Cruz, muy visitada por japoneses, chinos e indonesios. Cruz, administrador agropecuario de Jenezano (Boyacá), cultiva productos entre los que están variedades de calabaza como la chicuá y la tonkua -esta última puede pesar hasta 20 kilos-.

José Martín Cruz sostiene un nabo en su mano derecha y una acelga en la izquierda. Fotos: Juan Uribe

José Martín Cruz sostiene un nabo en su mano derecha y una acelga en la izquierda. Fotos: Juan Uribe

Otra hortaliza, la fukua, conocida como pepino chino, solamente puede verse en una foto gigante que adorna un costado del puesto porque se agotó. Únicamente está disponible los martes, cuando los asiáticos llegan a Mercados Jomac. “El nabo tiene mucho yodo y es bueno para adelgazar. Les gusta a los chinos y a los indonesios”, explica Cruz, quien agrega que los japoneses prefieren un nabo más grueso que el común.

Hace 10 años trabaja en Paloquemao y a pesar de la barrera del idioma ha podido comunicarse con los extranjeros, muchas veces a punta de señas. Y no solo para hacer efectiva una venta. “Algunos clientes de Oriente me han invitado a comer los platos que cocinan con las hortalizas que les vendo”, asegura. Eso no pasa en un supermercado.

 

(*) En UCHUBA, no se trata de un error de ortografía. La palabra uchuba proviene del muisca, el idioma de los chibchas, que la adjudicaron a ese fruto amarillo tan conocido hoy y que nada tiene que  ver con las milenarias uvas. Genéticamente son muy diferentes. Geográficamente la una es del Medio Oriente y la uchuba, tan nuestra como los cubios, las hibias y las curubas. Cito la definición que de ella hace Rufino José Cuervo en la página 644- edición de Camacho Roldán y Tamayo, Bogotá, 1907, en sus Apuntaciones críticas: “”….y de  varios  en –uba , -ubo que parecen formados de uba, flor, grano, como curuba, uchuba, cucubo, hay otras palabras que probablemente son chibchas(…) Obra citada en la página 644. Concepto ratificado por Luis López de Mesa en su Escrutinio sociológico de la historia de Colombia: “A esto habría que  agregar(…)piñas, pitahayas, chirimoyas…papayas, mameyes, uchubas (o phiysalis), corozos y pasifloras. (Página 92 del  libro mencionado).

En Paloquemao:

Fábrica de Alimentos Doña Eugenia. 310 271 6355. Plaza de Paloquemao. Av. Calle 19 N° 25-04, local 81374. Tel: 201 3161. Correo electrónico: apicarse@gmail.com

Mercados Jomac. 314 471 1855. Plaza de Paloquemao, locales 81389 y 81390. Tel: 370 4551. Correo electrónico: mercadosjomac@hotmail.com

2 Comments on “Un sábado en Paloquemao

  1. Estimado Juan
    Nuestra revista VAMOS (destino de viajes) de Lima Perú, tiene planificado
    una nota sobre mercados de latinoamerica, y quisieramos saber si podrian
    enviarnos dos o tres imagenees en alta resolución del mercado de Paloqumado.
    Si fuera posible mostrando algún producto especial de la zona, o lo que consideren.

    Nuestra web
    http://elcomercio.pe/noticias/revista-vamos-401818

    Agradeciendo la atención y a la espera de su cordial respuesta,
    Denise Okuyama
    revista VAMOS
    Lima- Perú
    edición fotográfica 311 6500 anexo 7143

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