Panamá y la historia del pirata Morgan

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El corsario Henry Morgan, en el siglo XVII, atravesó el istmo desde el Caribe y arrasó con Panamá. Recorrido por las calles de esta ciudad.

La Catedral de Panamá está ubicada en la Plaza de la Independencia, en el casco antiguo de la ciudad. Foto: Juan Uribe

La Catedral de Panamá está ubicada en la Plaza de la Independencia, en el casco antiguo de la ciudad. Foto: Juan Uribe

 

De no haber sido por el pirata Henry Morgan, el casco antiguo de Panamá no estaría donde se encuentra hoy, a los pies del cerro Ancón. Desde esa elevación de 199 metros de altura es posible ver el Canal de Panamá y varios edificios de más de 60 pisos que en los últimos años han convertido la parte moderna de esta ciudad en una especie de Miami trasplantado a Centroamérica.

Las autopistas amplias y el aspecto futurista de estructuras que se elevan sobre el horizonte con formas tan extravagantes como la de la vela de un barco o la de un tornillo contrastan con las construcciones coloniales que comenzaron a levantarse en 1673, apenas dos años después de que Morgan, el bucanero británico que desde la isla de Jamaica aterrorizaba al Caribe, arrasara la ciudad.

El corsario, con cerca de 2.000 hombres, se había abierto paso entre la jungla para cruzar el istmo desde el Caribe, tomar por sorpresa a los españoles y arrebatarles cantidades de oro y de plata provenientes de las colonias. Panamá, que fue incendiada durante el ataque, sería luego trasladada al lugar donde hoy se pueden recorrer calles coloniales resguardadas por murallas que traen recuerdos de Cartagena.

Al caminar por algunas partes del centro histórico de Panamá, que en 1997 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se percibe cierta decadencia, una especie de autenticidad que se manifiesta en las fachadas de varias casas que no han sido restauradas; en puertas selladas con bloques de ladrillos pegados con cemento y en hileras de ropa extendida en los balcones, junto a ventanas de madera con capas de pintura descascarada.

En esta zona de la ciudad es posible visitar sitios que conservan su esencia. Uno de ellos es la Plaza de la Independencia, en uno de cuyos costados se erige la Catedral, construida entre 1688 y 1796. Este espacio público, poblado de árboles y adornado con bancas para descansar, servía de escenario a corridas de toros y otros eventos durante la Colonia. Allí, donde decenas de turistas intentan mitigar el calor con raspado (refresco granizado de sabores de frutas) que les compran a vendedores ambulantes, se anunciaron la emancipación de Panamá de España, el 28 de noviembre de 1821; y la separación de Colombia, el 3 de noviembre de 1903.

Otro lugar importante para los panameños es aquel donde se encuentran las ruinas de la iglesia y del convento de Santo Domingo, que fueron levantados a finales del siglo XVII. En ese punto se destaca el arco chato, una suerte de balcón sobre la entrada principal que sostenía a los músicos y a los cantantes del coro. Luego de alimentar las llamas en los incendios de 1737 y de 1756, el templo fue demolido casi por completo en 1913 y solo quedaron en pie el arco chato y la fachada.

Las ruinas de la iglesia y del convento de Santo Domingo, en el centro histórico de Panamá. Foto: Juan Uribe

Las ruinas de la iglesia y del convento de Santo Domingo, en el centro histórico de Panamá. Foto: Juan Uribe

Cuenta la leyenda que el hecho de que esta estructura siguiera en pie fue determinante en la decisión de construir en el istmo, y no en Nicaragua, el canal que uniría al Pacífico y al Atlántico porque así se demostraba que los temblores eran poco frecuentes en esta parte del continente. Aunque el arco original se vino abajo en 2003, se reconstruyó cuatro años más tarde con los ladrillos originales.

El Canal de Panamá y su historia

Una parte fundamental de la historia panameña la cuenta la Plaza de Francia, en el suroriente del casco antiguo. Allí, un obelisco rematado por la figura de un gallo en su punta es un monumento a los visionarios que soñaron el Canal de Panamá.

A pocos metros del monumento se erige un busto de Fernando de Lesseps, el hombre que entre 1855 y 1869 abrió el Canal de Suez pero que luego tuvo que renunciar a sus sueños de acumular más gloria cuando intentó sin éxito conectar las aguas que habían traído a los europeos hasta América con ese otro mar misterioso que Magallanes había descubierto al darle la vuelta al cono suramericano.

En este lugar de la capital panameña se recuerda el esfuerzo que costó la vida de unos 22.000 obreros, la mayor parte franceses y nativos de las islas de Guadalupe y Martinica, a causa de enfermedades como la fiebre amarilla y de los peligros que el clima húmedo de la selva del Darién escondía en bosques, pantanos, rocas, inundaciones y terrenos movedizos.

Desde el siglo XVI los europeos habían identificado tesoros incalculables en el Nuevo Mundo. De hecho, el conquistador Hernán Cortés le había escrito en 1524 al rey Carlos V que la unión del Atlántico con el Mar del Sur “valía más que la conquista de Méjico” por él realizada. Y el monarca había ordenado: “Os mando que tomando personas expertas veáis qué forma habría de darse para abrir dicha tierra y juntar ambos mares”.

Es posible visitar las esclusas de Miraflores en el Canal de Panamá. Foto: Juan Uribe

Es posible visitar las esclusas de Miraflores en el Canal de Panamá. Foto: Juan Uribe

Luego de que Panamá se separara de Colombia en 1903 y de que Estados Unidos se dedicara a construir el canal, este se inauguró el 15 de agosto de 1914. Hoy, más de un siglo después, el atajo es una realidad que al país centroamericano le ha aportado 9.621 millones de dólares desde el 31 de diciembre de 1999, el día en que los panameños comenzaron a administrar el canal luego de que Estados Unidos les transfiriera su control.

Por allí transitan barcos de carga que hacen parte de 144 rutas marítimas que conectan a 1.700 puertos de 160 países. Para observar el paso lento de petroleros, cruceros de pasajeros y otras naves que pesan cientos de miles de toneladas, es preciso visitar las esclusas de Miraflores por la tarde, a las 2:00 p.m. o a las 3:50 p.m. – cuando el tráfico circula hacia el Pacífico -; o a las 11:00 a.m., hora a la que viajan embarcaciones en dirección al Caribe.

Entonces, desde la terraza del centro de visitantes es posible ser testigo de un desfile singular: el de hileras de contenedores de colores amontonados unos sobre otros que, como si fueran edificios acostados, parecen deslizarse sobre el agua. Ellos encierran el gas y la gasolina; la cebada y el trigo; el hierro, el cobre y muchos otros productos. El istmo, parte vital del comercio internacional, es el mismo que el pirata Henry Morgan había atravesado en el siglo XVII antes de tomarse Panamá. Aquel era un hombre con visión.

*Invitación de VivaColombia

 

Panamá, con VivaColombia

La aerolínea de bajo costo VivaColombia ofrece vuelos desde Bogotá y Medellín a Panamá (cuatro vuelos semanales: lunes, miércoles, viernes y domingo).

VivaColombia conecta a Bogotá y a Medellín con Panamá. Foto: Juan Uribe

VivaColombia conecta a Bogotá y a Medellín con Panamá. Foto: Juan Uribe

 

Dónde alojarse en Panamá

Una especie de ‘Salón de la Fama del Rock’ se puede visitar en Ciudad de Panamá al alojarse en el Hard Rock Hotel Panama Megapolis. En el lobby hay vitrinas en las que se exhiben objetos como una guitarra y un vestido amarillo enterizo de Elvis Presley; e indumentarias de Neil Young y de George Harrison. Incluso, hay una plataforma sobre la que descansa uno de los carros Trabant que colgaban del escenario en los conciertos que la banda irlandesa U2 llevó a cabo durante la gira ‘Zoo TV Tour’, en 1993.

En el Hard Rock Hotel se exhibe este carro Trabant que colgaba del escenario en los conciertos que U2 llevó a cabo durante la gira 'Zoo TV Tour', en 1993. Foto: Juan Uribe

En el Hard Rock Hotel se exhibe este carro Trabant que colgaba del escenario en los conciertos que U2 llevó a cabo durante la gira ‘Zoo TV Tour’, en 1993. Foto: Juan Uribe

A pocos pasos de allí se exhibe el bajo en forma de hacha que Gene Simmons, de la banda ‘Kiss’, tocó en un concierto en San Juan (Puerto Rico) el 12 de marzo de 2011.

Antes de recorrer el hotel en busca de otras joyas de la historia de la música, cerca de la recepción se puede consultar un catálogo en el que están registrados los personajes de los que se conservan recuerdos.

En el piso 47 adornan las paredes prendas entre las que están los jeans recortados que Carlos Vives hizo famosos en los años 90, la ropa interior que se ponía Madonna en 1993 y la camisa floreada que usó Tom Petty en 1990 para promocionar su álbum ‘Full Moon Fever’.

En la lista de ídolos de la música que se recuerdan en este hotel también están Bruce Springsteen, Sting, The Rolling Stones, Pink Floyd, James Brown, Michael Jackson, David Bowie y Metallica.

En el Hard Rock Hotel se destacan espacios como el mirador del piso 62, desde donde es posible apreciar una buena panorámica de la ciudad y en el que funciona el club nocturno Bling; y la piscina.

La piscina del Hard Rock Hotel Panama Megapolis es uno de los sitios preferidos por los huéspedes. Foto: Juan Uribe

La piscina del Hard Rock Hotel Panama Megapolis es uno de los sitios preferidos por los huéspedes. Foto: Juan Uribe

 

Decameron, una opción en la playa

Quienes llegan a Panamá en busca de diversión junto al mar pueden ir al Royal Decameron Golf, Beach Resort & Villas, en Farallón, a unas dos horas de Ciudad de Panamá (si el tráfico no es muy pesado).

Este hotel de estilo ‘todo incluido’ permite a los huéspedes acceso a comida y bebidas las 24 horas. Entre otros servicios, el hotel cuenta con 11 piscinas, tres jacuzzis, tres recepciones y gimnasio. También tiene un campo de golf de 18 hoyos.

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