Mexicanos rinden homenaje a sus raíces

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El Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, lleva a los visitantes en un viaje hacia el pasado de los pueblos indígenas mexicanos.  

El edificio del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, fue diseñado por el arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez y se inauguró en 1964. Foto: Juan Uribe

El edificio del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, fue diseñado por el arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez y se inauguró en 1964. Este es un lugar muy importante para los mexicanos. Foto Juan Uribe

Bajo el cielo gris de la mañana que cobija a la Ciudad de México el Museo Nacional de Antropología tiene el aspecto de un crucero de pasajeros, de esos que surcan los mares llevando de vacaciones a miles de turistas. En este viaje la estructura no se mueve, pero conduce a los visitantes por un camino hacia las raíces indígenas de México.

La vista que se ofrece desde el segundo piso del recinto es la del patio rectangular que, como si fuera la cubierta de una embarcación, permite el tránsito de personas a las 11 salas de arqueología y a las otras 11 dedicadas a la etnografía. Entre otras cosas, en el museo se aprende sobre los pueblos mayas, nahuas y toltecas; así como sobre las culturas de Oaxaca y las pirámides de Teotihuacan.

En la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, se aprecia el grado de desarrollo que tenían los indígenas antes de la llegada de Hernán Cortés. Foto: Juan Uribe

En la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, se aprecia el grado de desarrollo que tenían los indígenas antes de la llegada de Hernán Cortés. En este museo se destacan las raíces de los mexicanos. Foto: Juan Uribe

En el patio se erige ‘El Paraguas’, una caída de agua alrededor de una columna revestida en bronce que representa un árbol mitológico, con grabados de águilas y jaguares, símbolos de pueblos mesoamericanos. Al otro extremo reposa un estanque ligado a la sala Mexica que rememora el origen lacustre de esta cultura.

La sala contiene algunas de las principales atracciones del museo, levantado junto a la avenida Reforma en el corazón del Bosque de Chapultepec (aquí está mi post sobre este lugar). Al recorrerla se aprecia el monumento escultórico que representa por excelencia a los mexicas: la Piedra del Sol, conocida como Calendario Azteca, un monolito de 25 toneladas fechado en el siglo XV que fue descubierto en 1790 en un espacio que entonces se llamaba plaza mayor de la Nueva España, hoy el Zócalo.

La Piedra del Sol, un monolito de 25 toneladas, es una de las piezas más admiradas por los visitantes del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México. Foto: Juan Uribe

La Piedra del Sol, un monolito de 25 toneladas, es una de las piezas más admiradas por extranjeros y mexicanos que visitan el Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México. Foto: Juan Uribe

El Museo Nacional de Antropología no es simplemente un lugar repleto de estatuas, piezas de cerámica y otras obras de arte. Este sitio está vivo y habla sobre las costumbres ancestrales de los mexicanos.

Al recorrerlo es posible acercarse a tradiciones tan arraigadas en el país como la casi devoción que sienten sus habitantes por la comida picante, reflejada en la presencia ineludible de salsas de diversos grados de picor en las mesas de cualquier restaurante que exalte la gastronomía local; en desayunos con chilaquiles y enchiladas, y en prácticas comunes como la de darles dulces de mango o tamarindo cubiertos con chile a los niños pequeños.

Las salsas picantes siempre están presentes en las mesas de los restaurantes donde se comen platos típicos de México. Foto: Juan Uribe

Las salsas picantes siempre están presentes en las mesas de los restaurantes mexicanos donde se comen platos típicos del país. Foto: Juan Uribe

En una sala del museo, dedicada al poblamiento de América, se cuenta que en México existen evidencias de domesticación de maíz, calabaza, fríjol y chile hace miles de años. Por eso no es extraño leer en textos expuestos en la sala Mexica, al examinar la réplica de una cocina, que “sobre el piso de lodo se ubicaba el fogón, donde se colocaba el comal (disco de barro o de metal en el que se cuecen alimentos) para las tortillas, y a los lados estaban las ollas para fríjoles y otras comidas”; y que “no podían faltar el metate (una piedra), para hacer la masa, y el molcajete (un mortero), donde se producían picantes salsas”.

Además del gusto por los sabores picantes, en el Museo Nacional de Antropología se comprende que los ancestros de quienes habitan Ciudad de México eran dueños de conocimientos muy avanzados antes de que Hernán Cortés conquistara a sangre y fuego a México-Tenochtitlán en 1521.

La réplica de una cocina en tiempos de los mexica, exhibida en el Museo Nacional de Antropología, da una idea de la importancia que el maíz y las salsas picantes tenían para quienes habitaban lo que hoy es Ciudad de México. Foto: Juan Uribe

La réplica de una cocina en tiempos de los mexica da una idea de la importancia que el maíz y las salsas picantes tenían para quienes habitaban lo que hoy es Ciudad de México. Los mexicanos mantienen viva la costumbre de ingerir alimentos picantes. Foto: Juan Uribe

Esa ciudad y su gemela Tlatelolco fueron construidas en islas surgidas de promontorios lodosos en la margen occidental del lago de Texcoco, aprovechando las experiencias de los pueblos de Xochimilco, Tláhuac y Mixquic para crecer a partir de la construcción de chinampas, que semejan islas artificiales de planta rectangular.

Para construirlas sembraban ahuejotes -árboles  muy resistentes a la humedad- en las esquinas; luego delimitaban cercados dentro del lago con maderas y los rellenaban con capas sucesivas  de lirios acuáticos y fango que daban fertilidad a los cultivos de maíz y de otros vegetales. Las chinampas quedaban separadas por canales que a su vez constituían vías acuáticas para la comunicación de las ciudades.

El Paraguas del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, es una caída de agua alrededor de una columna revestida en bronce que representa un árbol mitológico. Foto: Juan Uribe

El Paraguas del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, es una caída de agua alrededor de una columna revestida en bronce que representa un árbol mitológico con símbolos sagrados para los pueblos indígenas mexicanos. Foto: Juan Uribe.

El respeto por los antepasados indígenas lo transmiten esta mañana la historia, las esculturas y otros objetos diseñados con ingenio, y también un profesor a un grupo de unos 30 alumnos de un colegio.

Ellos oyen los comentarios del maestro respecto del asombro que causó en los españoles haber encontrado aquí una cultura tan desarrollada. “Siéntanse orgullosos de la sangre indígena que llevan”, les dice con convicción. Razones tienen de sobra para amar sus raíces.

*Invitación de InterContinental Hotels Group

En el hueco labrado en el lomo de este jaguar de piedra se depositaban la sangre y los corazones de los cautivos sacrificados para alimentar al Sol y a la Tierra. La pieza se aprecia en el Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México. Foto: Juan Uribe

En el hueco labrado en el lomo de este jaguar de piedra se depositaban la sangre y los corazones de los cautivos sacrificados para alimentar al Sol y a la Tierra. Los mexicanos acuden en masa a admirar esta y otras piezas de la sala Mexica, en el Museo Nacional de Antropología. Foto: Juan Uribe

Mexicanos exaltan su Museo Nacional de Antropología

El Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, está abierto de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 7:00 p.m., y permanece cerrado todos los lunes del año.

Se puede llegar en transporte público: Metro Auditorio (Línea 7) y Metro Chapultepec (Línea 1). El museo está a 1,3 kilómetros de las estaciones del metro. También se puede llegar en bicicleta gracias al sistema de bicicletas públicas Ecobici. Hay parqueadero de bicicletas a la entrada del museo (cuesta 20 pesos mexicanos – $3.600- por hora).

La entrada a las exposiciones permanentes vale 65 pesos mexicanos ($12.000). Dirección: Avenida Paseo de la Reforma y Calzada Gandhi s/n Colonia Chapultepec Polanco. Delegación Miguel Hidalgo C.P 11560.

Los morrales deben dejarse a la entrada, donde se ofrece servicio gratuito de guardabultos.

Fuentes de agua y una bandera mexicana enorme reciben a los visitantes al Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México. Foto: Juan Uribe

Fuentes de agua y una bandera enorme reciben a los visitantes al Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México. En la fachada se ven otros símbolos mexicanos, como el águila y la serpiente. Foto: Juan Uribe

El museo se construyó sobre una superficie de 70.000 metros cuadrados. El edificio fue diseñado por el arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez y fue inaugurado en 1964.

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