México goza con su ‘show’ de lucha libre

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La lucha libre es un espectáculo para toda la familia que permite conocer la idiosincrasia mexicana. Relato de una noche de viernes en la Arena México.

El hombre del megáfono atrae a los peatones para que compren sus boletas de las luchas en las taquillas de la Arena México. Foto: Juan Uribe

El hombre del megáfono atrae a los peatones para que compren sus boletas de las luchas en las taquillas de la Arena México. Foto: Juan Uribe

El espectáculo comienza antes de entrar a la Arena México. “¡Máscaras, lleve las máaaaaaaascaras!”, gritan varias señoras que bajo sus respectivas carpas iluminadas con bombillos de luz amarilla alargan la letra ‘a’ hasta que esta se funde en un canto, perdiéndose en la noche de estrellas ocultas tras la capa densa de smog de Ciudad de México.

Son las 8 de la noche y falta media hora para que se inicien las luchas del viernes, el día preferido por los aficionados a este deporte-espectáculo tan mexicano como los tacos o los mariachis. Poco a poco, frente al número 189 de la calle Dr. Lavista, en la colonia Doctores de la capital, la calma y el silencio desaparecen.

Los revendedores de boletas se pasean frente a la entrada principal y un hombre equipado con un megáfono invita a los peatones a acercarse a las taquillas con un amable “Pásele, joven”.

La programación de la lucha libre en la Arena México se anuncia en las paredes con estos carteles vistosos. Foto: Juan Uribe

La programación de la lucha libre en la Arena México se anuncia en las paredes con estos carteles vistosos. Foto: Juan Uribe

El aroma de las tortillas y el olor penetrante de la carne de cerdo fritándose en aceite invaden el andén, donde camisetas y máscaras coloridas, imanes para pegar en la nevera, muñecos de plástico y toda clase de souvenirs con los nombres y las imágenes de los luchadores más reconocidos del CMLL (Consejo Mundial de Lucha Libre) forman una calle de honor que recibe a los interesados en el programa nocturno.

Entre otras figuras, el cartel de esta noche incluye en el bando de los técnicos a Místico, a Súper Porky y a Máximo Sexy; en la alineación de los rudos se destacan los nombres del Negro Casas, Último Guerrero y Niebla Roja. Javier Argüello, taxista en el D.F., explica la diferencia entre rudos y técnicos: “Los rudos siempre juegan sucio y hacen trampas. Y se supone que los técnicos pelean limpio”.

La mejor lucha de la noche en la Arena México la protagonizaron Kamaitachi (izquierda) y Dragon Lee. Como reconocimiento, los aficionados lanzaron monedas al ring al final. Adentro no se permite tomar fotos con cámara. Esta fue tomada con el celular. Foto: Juan Uribe

Kamaitachi (izquierda) y Dragon Lee. Como reconocimiento, los aficionados lanzaron monedas al ring al final. Adentro no se permite tomar fotos con cámara. Esta fue tomada con el celular. Foto: Juan Uribe

Esa confrontación eterna entre el bien y el mal es el trasfondo del espectáculo de la lucha libre mexicana, caracterizada por las acrobacias que ejecutan sus protagonistas. De las luchas surgió El Santo, el ‘Enmascarado de Plata’, un personaje cuya fama lo impulsó a convertirse en ícono de la cultura popular de México gracias a su aparición en cómics. Durante las décadas de los 60 y 70 también fue estrella en películas en las que combatía a brujas, zombies y marcianos.

El Santo es uno de los mejores luchadores que Alberto Sidauy ha visto. Acomodado en la silla 21 de la sexta fila, este ejecutivo de una empresa productora de plásticos viene a ver las luchas desde niño, cuando su padre lo traía a la Arena México. Es una suerte sentarse a su lado y comprender el efecto terapéutico que lo que ocurre en la llamada ‘catedral de la lucha libre mexicana’ tiene en los aficionados.

Hay varias tiendas con carpas en las que se consiguen máscaras de los luchadores más reconocidos de México. Foto: Juan Uribe

Hay varias tiendas con carpas en las que se consiguen máscaras de los luchadores más reconocidos de México. Foto: Juan Uribe

“Esto es un show. Aquí viene la gente y se desahoga. Les mientas la madre a los luchadores y no te dicen nada. Te puedes meter con ellos, desde aquí no te dicen nada y desde más cerca tampoco”, explica Alberto.

Pronto se comprende que los rudos – y las rudas, porque también hay luchadoras – se encargan de provocar al público con gestos desafiantes. “Que vivan los rudos, perros”, grita Tiffany, que hoy, junto a Amapola y Zeuxis, enfrenta en la segunda lucha de tercias a las técnicas Marcela, Princesa Sugehit y Vaquerita. La respuesta baja de la gradería donde la porra de los técnicos apoya a los suyos con tambores y cornetas: “Ponte a luchar, pinche mugrosa”.

La multitud crece minutos antes de comenzar el espectáculo de lucha libre en la Arena México. Foto: Juan Uribe

La multitud crece minutos antes de comenzar el espectáculo de lucha libre en la Arena México. En ella caben 17.678 espectadores Foto: Juan Uribe

A pesar de la rivalidad entre rudos y técnicos en el encordado y del carácter aparentemente violento de las luchas, el ambiente es de fiesta. “Se dicen de cosas. Se aconsejan y platican, pero casi no se pegan. Hay veces que sí, hay veces que no. Cuando el pique o la rivalidad está muy fuerte sí se pegan. Por ejemplo, Tiffany y Marcela traen mucha rivalidad. Si hubiera un cinturón o algo de por medio, se pegarían más fuerte”, agrega Alberto.

El de las luchas es un plan familiar. A la Arena México vienen abuelos, parejas con bebés de brazos y niños que se ponen máscaras de sus luchadores favoritos. Aquí los intercambios verbales entre los protagonistas y el público dan pie a risas; no a la tensión que se vive en muchos estadios en los que se patea un balón. “Es irónico que en el fútbol haya peleas en las tribunas y en las luchas no”, reflexiona el taxista Javier Argüello.

El primer combate de lucha libre en México tuvo lugar en 1933 gracias al promotor Salvador Lutteroth. La Arena México se inauguró el 27 de abril de 1956. Foto: Juan Uribe

El primer combate de lucha libre en México tuvo lugar en 1933 gracias al promotor Salvador Lutteroth. La Arena México se inauguró el 27 de abril de 1956. Foto: Juan Uribe

El programa continúa con la tercera lucha en relevos australianos, en la que el carismático equipo conformado por Máximo Sexy, Ángel de Oro y Súper Porky – presentado ante la audiencia por el sistema de sonido de la Arena México como “130 kilos de pura sabrosura” -, pierden frente a los temibles Kraneo, Luciferno y Ephesto.

Luego es el turno para un combate de rudos que permite el lucimiento de los luchadores y provoca reacciones en la tribuna. “Qué buena llave”, exclama Alberto cuando Último Guerrero hace un movimiento rápido con el que neutraliza a Mephisto. “Rómpele su madre”, exclama en la fila siete otro aficionado para apoyar a su preferido, Cavernario, contra Euforia.

En este bus se ofrece un plan especial para los turistas que quieran ver la lucha libre en la Arena México. Foto: Juan Uribe

En este bus se ofrece un plan especial para los turistas que quieran ver la lucha libre en la Arena México. Foto: Juan Uribe

Para la posteridad quedan las siguientes líneas de la prensa especializada del CMLL, que resumen el encuentro: “En una auténtica batalla sin cuartel se convirtió el evento especial, y es que el odio que se profesan ÚLTIMO GUERRERO y THUNDER está sobrepasando los niveles deportivos, y así lo ha dejado en claro El Luchador de Otro Nivel, pues luego de ganar junto a NIEBLA ROJA y EUFORIA lanzó el desafío al portentoso australiano para enfrentarse en un duelo de Máscara contra Cabellera, reto que el rudo decidió ignorar para retirarse hacia el vestidor en compañía de MEPHISTO y CAVERNARIO“.

Después, por el Campeonato Mundial de Peso Ligero versión CMLL, Dragon Lee defiende con éxito su título frente a Kamaitachi tras varias series de piruetas aéreas que no se ciñen a los límites del ring, sino que incluso terminan en las primeras filas.

Los colores de las máscaras alegran la noche en la calle Dr. Lavista cuando se presentan espectáculos de lucha libre en la Arena México. Foto: Juan Uribe

Los colores de las máscaras alegran la noche en la calle Dr. Lavista cuando se presentan espectáculos de lucha libre en la Arena México. Foto: Juan Uribe

El espectáculo llega a su fin con la sexta lucha, resumida así por la crónica local: “En un fugaz encuentro estelar, SÚPER PARKA le dio una muestra de rudezas al NEGRO CASAS, y es que el experimentado Remo Banda le propinó una ‘sopa de su propio chocolate’ al 4:40 en la segunda y definitiva caída cuando aprovechando el descuido del referí en turno, lo conectó con foul y se llevo el duelo en dos caídas al hilo. SÚPER PARKA fue apoyado en esta ocasión por VOLADOR JR. y MÍSTICO, que aplaudieron la acción del experimentado científico, mientras éste era desafiado por el NEGRO CASAS para un duelo en mano a mano y EL FELINO y SHOCKER intentaban reanimarlo“.

A la salida la calle Dr. Lavista es invadida por miles de espectadores que emprenden el regreso a sus casas. Los peatones buscan dulces picantes y frituras, y aprovechan la ocasión para comprar algún souvenir que conservarán con cariño para guardar en la memoria una de las experiencias más auténticas que se pueden vivir en México.

Los precios de las máscaras que se venden en carpas frente a la Arena México dependen de la fama de los luchadores. Foto: Juan Uribe

Los precios de las máscaras que se venden en carpas frente a la Arena México dependen de la fama de los luchadores. Foto: Juan Uribe

Así se gozan las luchas en México

Las boletas para las luchas se consiguen en las taquillas oficiales de la Arena México por precios entre 110 y 350 pesos mexicanos (20.000 y 67.000 pesos colombianos).

Por seguridad no se admiten menores de edad en las primeras tres filas debido a que en esas áreas suelen caer volando los luchadores.

En las carpas que se instalan frente a la Arena México se consiguen máscaras de luchadores legendarios como Santo y Blue Demon, y también de Místico, Atlantis, Mephisto y otras estrellas del momento. Los precios rondan los 100 pesos mexicanos (19.000 pesos colombianos), pero aumentan según la fama del luchador. Las máscaras también se pueden comprar dentro de la Arena México.

Está prohibido entrar al coliseo con cámaras. Estas se entregan a la entrada y se reclaman a la salida con una ficha.

¿Cómo no comprar una máscara frente a la Arena México? En la foto, el blogger y amigo JL Pastor y su familia. A la derecha, Juan Uribe, autor de este blog. Foto: Cortesía de un amable turista australiano.

¿Cómo no comprar una máscara frente a la Arena México? En la foto, el blogger y amigo JL Pastor y su familia. A la derecha, Juan Uribe, autor de este blog. Foto: Cortesía de un amable turista australiano.

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