Guayaquil es cerro, río e iguanas

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En Guayaquil, una franja fácil de recorrer se extiende desde el cerro Santa Ana hasta el malecón Simón Bolívar. El llamado Parque de las Iguanas es otro buen sitio de descanso.

Las fachadas de las casas le ponen color al ascenso al cerro Santa Ana, en Guayaquil. Foto: Juan Uribe

Las fachadas de las casas le ponen color al ascenso al cerro Santa Ana, en Guayaquil. Foto: Juan Uribe

Temprano en la mañana, cuando el sol y la humedad aún no son aplastantes, es el momento ideal para trepar por los 444 escalones que es preciso superar con el fin de llegar a la cima del cerro Santa Ana, en Guayaquil.

Desde allí se domina el malecón Simón Bolívar, un paseo peatonal de 2,5 kilómetros junto al río Guayas, la vía fluvial que a mediados del siglo XIX era el principal acceso a esta ciudad de Ecuador (aquí está mi post sobre el cementerio de Tulcán, otro destino ecuatoriano).

En la punta del cerro se levanta un faro, inaugurado en el año 2002 para evocar la primera torre que desde la isla de Santa Clara guiaba con su luz a los barcos en su tránsito por el golfo de Guayaquil. Es tan importante el faro, que es el ícono central de la campaña turística ‘Guayaquil es mi destino’.

El faro del cerro Santa Ana es ícono de la campaña de turismo de Guayaquil. Foto: Juan Uribe

El faro del cerro Santa Ana es ícono de la campaña de turismo de Guayaquil. Foto: Juan Uribe

Con 18,75 metros de altura, el faro es un punto ideal para descansar del esfuerzo que supone no sólo llegar a lo más alto de la montaña, sino también ascender por la escalera interior de la estructura hasta alcanzar un estrecho corredor circular. Ese pasillo ofrece una panorámica de 360 grados que distrae a turistas incautos mientras el viento les arrebata gorras y sombreros.

La vista es relajante. Puntos diminutos aterrizan y despegan en el aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo, una terminal aérea que recibe a los visitantes con una vista inusual: tras bajar del avión, las escaleras eléctricas conducen a las cintas de reclamo de equipaje, una zona en la que aparecen un jardín vertical y una fuente de agua que inspiran tranquilidad.

El cerro Santa Ana ofrece esta vista del río Guayas, que discurre al fondo. Foto: Juan Uribe

El cerro Santa Ana ofrece esta vista del río Guayas, que discurre al fondo. Foto: Juan Uribe

En lo más alto del faro también se siente calma y, después de pasar un rato hundiendo la mirada en el horizonte, es posible bajar los peldaños del cerro, cuyas laderas fueron testigo del nacimiento de Guayaquil en las décadas de 1540 y 1550.

El descenso se efectúa por un camino flanqueado por casas de colores. Algunas albergan bares y restaurantes; otras son viviendas y están marcadas en las puertas con los apellidos de las familias que las habitan. En las fachadas de varias de ellas se ven fotos antiguas que muestran el estado ruinoso en que se encontraba esta parte de la ciudad antes de que el gobierno local emprendiera su recuperación, a comienzos del siglo XXI.

La Torre morisca es un símbolo de Guayaquil que se ve en el malecón Simón Bolívar. Foto: Juan Uribe

La Torre morisca es un símbolo de Guayaquil que se ve en el malecón Simón Bolívar. Foto: Juan Uribe

Desde entonces, y poco a poco, el turismo comenzó a frecuentar el cerro Santa Ana y el malecón Simón Bolívar que se alarga a sus pies desde el barrio Las Peñas hacia el sur. El malecón, de un color ladrillo que contrasta con el tono café del río Guayas, da la impresión de haber sido transplantado del primer mundo.

Es como si un sendero peatonal de Miami (este es mi post sobre Miami en bicicleta) hubiera sido arrancado de golpe e instalado cerca de la mitad de la Tierra. Incluso, existe un cine IMAX. De no ser por la ausencia de boutiques de marcas caras, se diría que andar por allí es como caminar por un centro comercial al aire libre.

El malecón Simón Bolívar ayudó a la recuperación que el gobierno municipal hizo de esta parte de Guayaquil. Foto: Juan Uribe

El malecón Simón Bolívar ayudó a la recuperación que el gobierno municipal hizo de esta parte de Guayaquil. Foto: Juan Uribe

No obstante, durante la ruta que viene del cerro aparecen imágenes que le ayudan a la mente a situarse de nuevo en el trópico. Hay jardines en los que crecen especies nativas de la costa ecuatoriana y un lago donde decenas de patos flotan apaciblemente. Al costado oriental del malecón, en el río, se ven botes que van hasta la vecina isla Santay, reconocida por sus bosques de manglar y por ser hogar de especies como el oso hormiguero, el mapache, la boa y la iguana (este es mi post sobre los atractivos naturales de la provincia del Guayas, cuya capital es Guayaquil).

En todo caso, para ver iguanas no es necesario ir a la isla. Basta con seguir por el malecón hasta la Torre morisca, una singular construcción octogonal de 23 metros de altura, y desde ese punto caminar tres cuadras hacia el occidente. Se cruza la avenida Simón Bolívar por el semáforo y se pasa junto al Palacio Municipal antes de encontrar el Parque Seminario, más conocido como Parque de las Iguanas.

Las decenas de iguanas que viven en el Parque Seminario, en Guayaquil, no les tienen miedo a los humanos. Foto: Juan Uribe

Las decenas de iguanas que viven en el Parque Seminario, en Guayaquil, no les tienen miedo a los humanos. Foto: Juan Uribe

El lugar, donde se levantan la Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol y una estatua de Simón Bolívar, es una suerte de zoológico al revés, en el que los animales en exhibición parecemos ser los humanos, pues son las iguanas – a veces miden más de un metro – las que se acercan con curiosidad a los visitantes.

Un niño de unos 2 años corre por el parque de un lado a otro mientras su padre lo observa, complacido. Sostiene una cámara de fotos en las manos y detiene su carrera con frecuencia para acercarse a pocos centímetros de las iguanas, que se asolean, imperturbables.

La entretención de este niño en el Parque Seminario, en Guayaquil, es tomarle fotos a las iguanas. Foto: Juan Uribe

La entretención de este niño en el Parque Seminario, en Guayaquil, es tomarle fotos a las iguanas. Foto: Juan Uribe

El niño mira a través de la pantalla de la cámara y suelta gritos agudos. Sonríe y se queda viéndolas. El pequeño fotógrafo está feliz. Los árboles proyectan su sombra en el piso empedrado del parque y varios turistas descansan sentados en las bancas. La mañana es fresca. El sol y la humedad aún no son agobiantes en Guayaquil.

 

 

La Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol y la estatua en homenaje a Simón Bolívar se erigen en el Parque Seminario o Parque de las Iguanas, en Guayaquil. Foto: Juan Uribe

La Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol y la estatua en homenaje a Simón Bolívar se erigen en el Parque Seminario o Parque de las Iguanas, en Guayaquil. Foto: Juan Uribe

Dónde alojarse en Guayaquil

Hotel Courtyard Marriott Guayaquil. Avenida Francisco de Orellana 236, Guayaquil. Teléfono: 593 460 09200. En internet: http://www.marriott.com/hotels/travel/gyecy-courtyard-guayaquil/

El jardín vertical y la fuente de agua reciben a los viajeros en el aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil. Foto: Juan Uribe

El jardín vertical y la fuente de agua reciben a los viajeros en el aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil. Foto: Juan Uribe

Mayor información sobre turismo en la provincia del Guayas

Cascada Gallo de la peña. Recorridos por bosque primario y senderismo en Bucay. Informes: Aso5deseptiembre@hotmail.com; 098 4320930, 0993 103786.

Comunidad shuar. Danzas, comidas típicas y artesanías. Vía Recinto Limón, a 3 kilómetros del barrio Cristo Rey. Informes: 0997859647.

Finca turística El Progreso. Cabañas de hospedaje, comida típica, senderismo, visita a cascadas. Informes: Pablo Villamarín 098 6110189, 0992429488.

BucayTur. 098 8358021, 098 2226751; jhonnybarrera@outlook.com

Este es el enlace que lleva a la página oficial de turismo de la provincia del Guayas.

En Twitter: @turismoguayas @PrefecturGuayas @jimmyjairala

Un sitio muy visitado de Guayaquil es el hemiciclo de La Rotonda, ubicado en el malecón, que conmemora el encuentro entre Simón Bolívar y José de San Martín. Foto: Juan Uribe

Un sitio muy visitado de Guayaquil es el hemiciclo de La Rotonda, ubicado en el malecón, que conmemora el encuentro entre Simón Bolívar y José de San Martín. Foto: Juan Uribe

 

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