Chicaque, en la ruta muisca

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 0 Flares ×

 

El Parque Natural Chicaque, a 45 minutos de Bogotá, es un refugio natural que conserva la historia de los indígenas muiscas que habitaban el altiplano antes de la llegada de los españoles.

En el Parque Natural Chicaque se recorre un camino que les servía a los muiscas para intercambiar sal por oro con los panches. Foto: Juan Uribe

En el Parque Natural Chicaque se recorre un camino que les servía a los muiscas para intercambiar sal por oro con los panches. Foto: Juan Uribe

Las nubes descienden lentamente, como lo hace el telón de fondo de un teatro, y se posan sobre las lajas que componen el camino. Las piedras están un poco resbalosas a causa de la lluvia que ha caído esta mañana en Chicaque, un bosque de niebla de 244 hectáreas que está ubicado en el municipio cundinamarqués de San Antonio del Tequendama, 45 minutos al suroccidente de Bogotá.

El lugar, llamado Reserva Natural de la Sociedad Civil Parque Montañas de Chicaque, es un refugio verde para quienes buscan reencontrarse con la naturaleza. Es hogar de 15 especies de colibríes -una de ellas, la Coeligena prunellei, es endémica de la zona -. También habitan aquí 20 especies de mamíferos, entre ellos osos de anteojos, venados, gatos de monte, osos perezosos y ardillas.

Los sentidos, acostumbrados a la fuerza a soportar el aturdimiento que producen el humo y los pitos de los vehículos en la ciudad, se encuentran aquí desconcertados al principio. El aire es limpio. Solo interrumpen el silencio los trinos de las aves, el zumbar de algún abejorro y el sonido de las botas al desprender piedras pequeñas en el sendero por el que se baja de los 2.700 metros sobre el nivel del mar (en los que se encuentran la entrada del parque) hasta los 2.100, donde se ofrece hospedaje en un centro de visitantes.

El Pico del Águila, en el Parque Natural Chicaque, está a 2.290 metros sobre el nivel del mar. Foto: Juan Uribe

El Pico del Águila, en el Parque Natural Chicaque, está a 2.290 metros sobre el nivel del mar. Foto: Juan Uribe

La luz solar intenta perforar la neblina y colarse por entre helechos, orquídeas y robles, que son apenas unas pocas de las 630 especies de plantas que viven en Chicaque. Algunas pequeñas rocas de los bordes de la vía tienen un color parecido al del óxido, mientras que otras están tapizadas de musgo.

Oro a cambio de sal

Esta es una ruta por la que los muiscas, los indígenas que poblaban el altiplano antes de la llegada de los conquistadores españoles, efectuaban un trueque comercial con los panches, que vivían a orillas del río Magdalena, la principal arteria fluvial de Colombia (ver este post sobre la laguna de Guatavita, sagrada para los indígenas).

Héctor Gélvez es uno de los enfermeros que están en el camino, pendientes del estado de salud de los viajeros, que en ocasiones sienten malestar a causa de la altura. Él también está allí para dar consejo sobre los sitios que se pueden visitar en la reserva y da detalles sobre su historia: “Los muiscas bajaban sal y los panches llevaban oro para el intercambio”, dice.

Estas piedras son las mismas que los muiscas pisaban cuando intercambiaban sal por oro con los indígenas panches. Foto: Juan Uribe

Estas piedras son las mismas que los muiscas pisaban cuando intercambiaban sal por oro con los indígenas panches. Foto: Juan Uribe

La versión se corrobora al consultar el libro ‘Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, siglo XVI’, escrito por Carl Henrik Langebaek. El escrito recoge muchos testimonios de la época, entre los que se destaca el de un indígena panche que, en 1638, asegura que estos “tienen rescate con los indios moscas (muiscas) que les traen maíz, sal y turmas a cambio de algodón, sal y oro”.

En esta obra, Langebaek cita los comentarios del cronista Fray Pedro Simón al referirse a los panches que ocupaban los alrededores de Mariquita, en el departamento del Tolima: “Eran tan ricos que cambiaban el oro … con los *moscas (muiscas) de tierra fría, en trueque de mantas, sal y otras cosas”. Y agrega: “Los documentos confirman las apreciaciones de los cronistas en cuanto a que parte del oro que usaban los muiscas entraba a través de la frontera sur del territorio”.

Los escalones cubiertos de hojas que hoy pisan los turistas en Chicaque son los mismos que los españoles usaron como base para ensanchar esta ruta y poder transitarla con mulas y caballos. De esta manera se construyeron en el país los llamados caminos reales por los que durante siglos pasaron café, tabaco, quinua y otros productos.

Esta es la vista que se disfruta desde la entrada del Parque Natural Chicaque, 45 minutos al suroccidente de Bogotá. Foto: Juan Uribe

Esta es la vista que se disfruta desde la entrada del Parque Natural Chicaque, 45 minutos al suroccidente de Bogotá. Foto: Juan Uribe

El empedrado de la reserva natural conduce a varios lugares dentro del parque, como un bosque de robles, un sendero en el que abundan las mariposas y algunas cascadas. El punto al que todos los visitantes quieren llegar en Chicaque es el Pico del Águila, un mirador natural al filo de la cordillera Oriental, situado a 2.290 metros sobre el nivel del mar.

Esta formación, que con frecuencia sobrevuelan águilas y gallinazos, permite apreciar vistas de la región del Tequendama, donde reposan Tena, Anapoima y La Mesa, entre otros municipios. Desde este sitio, en días despejados, es posible ver los nevados del Tolima, Santa Isabel y Ruiz, en la cordillera Central. No obstante, esta vez las nubes se han tomado las rocas y ocultan el panorama. Esta es una señal de que habrá que volver a Chicaque.

*Esta es la explicación que ofrece el Instituto Caro y Cuervo sobre los vocablos mosca y muisca, al citar ‘La gramática mosca de Fray Bernardo de Lugo’, de Manuel Alvar: “El nombre procede de la propia lengua de los indios, donde significa ‘hombre’, pero, oída la voz muisca por los españoles, padeció la etimología popular que se documenta desde antiguo y, desde antiguo, se viene repitiendo: ‘Procuró el General de Quezada saber qué gente tenía su contrario, hizo preguntar a algunos indios de la tierra que había cogido por intérpretes [ . . . ] ; respondieron los preguntados en su lengua diciendo musca puenunga, que es lo propio que decir mucha gente. Los españoles que lo oyeron dijeron: ‘dicen que son como moscas [ . . . ] ‘ y aquí se les pegó este nombre de moscas, que primero se acabarán todos ellos que el nombre'”.

En el Parque Natural Chicaque se ofrece alojamiento en carpas. Foto: Juan Uribe

En el Parque Natural Chicaque se ofrece alojamiento en carpas. Foto: Juan Uribe

25 años de Chicaque

Chicaque, fundada en abril de 1990, está cumpliendo 25 años. En la reserva se pueden llevar a cabo actividades como arborismo, tirolesa y cabalgatas. Se presta el servicio de guías expertos en biología y en ornitología (también los hay bilingües). Igualmente, está disponible un servicio de transporte de ida y vuelta -desde 10.000 pesos por persona- entre la entrada y el refugio. En Chicaque se ofrece alojamiento en carpas (precios, de 14.500 a 52.800 pesos); también, en hostal, en cabañas en tierra y en cabañas ubicadas en árboles. Entrada: 14.000 pesos, en temporada baja; 14.500, en temporada alta. Informes: www.chicaque.com; 3683114, 3683118, info@chicaque.com.

En Chicaque, en días despejados, se aprecian algunos nevados de la cordillera Central. A veces las nubes lo cubren todo. Foto: Juan Uribe

En Chicaque, en días despejados, se aprecian algunos nevados de la cordillera Central. A veces las nubes lo cubren todo. Foto: Juan Uribe

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 0 Flares ×
Read previous post:
Anaconda en el Hato La Aurora

  En el Hato La Aurora, en Casanare, habitan, entre otros, chigüires, babillas y aves como la corocora. En ocasiones...

Close