‘Casi arrestan al colombiano’

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A propósito del anuncio según el cual a los colombianos no nos exigirán visa Schengen para viajar a Europa dentro de unos meses, dos historias sobre la injusta mala fama que tenemos en el mundo.

Juan Uribe frente a la estación de Policía de Olomouc (República Checa), donde supuestamente buscaban a un narcotraficante colombiano homónimo. Foto: Cortesía de Dante Piaggio

Juan Uribe frente a la estación de Policía de Olomouc (República Checa), donde supuestamente buscaban a un narcotraficante colombiano homónimo. Foto: Cortesía de Dante Piaggio

 

En Olomouc, a 252 kilómetros al oriente de Praga, las calles empedradas de su centro histórico permanecen casi desiertas después de las 8 de la noche. Cuando el sol ha caído el silencio es casi absoluto en esta ciudad de cerca de 100.000 habitantes. Es uno de esos sitios donde el acontecimiento más importante del día puede ser el rescate de un gato que subió a un árbol y no puede bajar.

Allí, a mitad de camino entre la capital de República Checa y Cracovia (Polonia), estuve a punto de que me arrestaran por ser colombiano.

Estoy convencido de que el aburrimiento y la falta de noticias impulsaron a un policía a caminar unos pasos desde la estación situada al lado del hotel Alley para tocar a la puerta de mi habitación y despertarme a las 6:15 de la mañana: “¡It’s the Police, open up!”.

Pensé que se me había hecho tarde y que los organizadores del viaje, funcionarios de la Oficina de Turismo de República Checa, me buscaban con afán para tomar el bus que me llevaría junto con otros cien extranjeros, entre periodistas y agentes de viajes, a continuar nuestro recorrido por el país. Estaba equivocado.

Los jardines de Kromeriz, cerca de Olomouc, en República Checa, inspiran tranquilidad. Foto: Juan Uribe

Los jardines de Kromeriz, cerca de Olomouc, en República Checa, inspiran tranquilidad. Foto: Juan Uribe

El policía me pidió el pasaporte. Lo saqué de la caja fuerte, se lo entregué, se alejó y después de unos minutos me lo devolvió. El susto había pasado.

Un rato después, cuando bajé a desayunar, la empleada de la recepción me ofreció disculpas por el episodio. Me explicó que en Olomouc estaban buscando a un narcotraficante colombiano que se llamaba como yo. Sí, cómo no…

Un colega peruano que hacía parte del tour, Dante Piaggio, se rió cuando le conté mi historia y muy amablemente me tomó una foto al frente de la estación de Policía. Durante el resto del viaje el tema recurrente entre los demás periodistas latinoamericanos (el único invitado de Colombia era yo) fue el mismo: “Casi arrestan al colombiano”.

Se supone que dentro de unos meses a los colombianos dejarán de exigirnos la visa Schengen para entrar a Europa. Eso suena bien, pero en todo caso es muy probable que sigamos cargando injustamente con el estigma de ser sospechosos solamente por nuestra nacionalidad.

Cuando ocurren casos similares pienso que es importante conservar la dignidad, como en una ocasión en que volaba de Bogotá a Mobile (sur de Estados Unidos), a la universidad. Un funcionario de inmigración grande, gordo y de bigote me detuvo en el aeropuerto de Houston. Yo le pregunté por qué lo hacía y me contestó: “Porque usted viene de Colombia, y eso quiere decir que puede traer droga”. Hasta ahí llegó mi paciencia.

En República Checa se ven muchos cultivos de colza, una planta de la que se extrae aceite. Foto: Juan Uribe

En República Checa se ven muchos cultivos de colza, una planta de la que se extrae aceite. Foto: Juan Uribe

Sé que mi respuesta no fue la más recomendable. Con decencia le expliqué que el problema no consistía en que desde Colombia se enviara droga a Estados Unidos, sino en que los estadounidenses la consumieran. El hombre enrojeció de ira y de inmediato comenzó a registrar mi maleta.

Sacó de ella todo lo que llevaba y hasta revisó mis raquetas de tenis. Las examinaba por todas partes en busca de algún compartimiento donde pudiera haber alguna sustancia ilícita. Luego de 45 minutos en los que el funcionario extrajo de mi maleta su contenido, me dijo con una mezcla de desprecio y frustración que podía irme. Metí todo de nuevo donde estaba y seguí mi camino. Mi dignidad seguía intacta.

One Comment on “‘Casi arrestan al colombiano’

  1. Muy interesantes y divertidos son todos sus comentarios.
    Que vida tan fabulosa lleva.
    Congratulations.

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