Camilo Puentes, hijo adoptivo de la selva

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Camilo Puentes, más que guiar a quienes visitan el Guainía, se enorgullece de su hogar adoptivo. A estos ríos y selvas llegó en los años 90 desde Bogotá y ya no quiere irse.

Camilo Puentes es mucho más que un guía de turismo. Recorrer el Guainía con él equivale a visitar la casa de un amigo. Foto: Juan Uribe

Camilo Puentes es mucho más que un guía de turismo. Recorrer el Guainía con él equivale a visitar la casa de un amigo. Foto: Juan Uribe

Una camiseta, un sombrero, un par de jeans y unas botas. La vestimenta de Camilo Puentes es tan sencilla como su manera de ser. Este guía de turismo encontró por azar hace un cuarto de siglo lo que lo haría feliz: los ríos y las selvas del departamento del Guainía, en el oriente de Colombia.

A comienzos de los años 90 había llegado desde Bogotá de vacaciones para acompañar a su hermano, que era el registrador de instrumentos públicos en Inírida. Lo que vio le gustó y decidió darle un giro a su vida.

Camilo Puentes ha subido al cerro Mavecure, en el Guainía, unas cien veces. No se aburre de hacerlo. Foto: Juan Uribe

Camilo Puentes ha subido al cerro Mavicure, en el Guainía, unas cien veces. No se aburre de hacerlo. Foto: Juan Uribe

Cambió el cemento y los edificios de la capital por aire puro y pronto se convirtió en un personaje al que acudían en el pueblo quienes querían que los visitantes conocieran los lugares más atractivos del departamento.

“Conocí un sitio – Coco Viejo, donde se ven petroglifos y se venden artesanías -; llegó gente y me ofrecí a llevarla. Empecé a averiguar qué significaba cada una de las piedras. Después ya empezaban a llamarme: ‘Venga, que usted es el que sabe la historia de Coco Viejo’. Entonces me di cuenta de que me gustaba la cosa y arranqué por ahí”, recuerda.

Desde el cerro Mavecure se aprecia el cerro Pajarito. Camilo Puentes siempre está listo para tomarles fotos a los viajeros en los sitios naturales del Guainía. Foto: Juan Uribe

Desde el cerro Mavicure se aprecia el cerro Pajarito. Camilo Puentes siempre está listo para tomarles fotos a los viajeros en los sitios naturales del Guainía. Foto: Juan Uribe

Sus palabras fluyen en medio del aire pesado y caliente que flota sobre Inírida por la tarde. La víspera Camilo llevó a un grupo de periodistas hasta la cima del cerro Mavicure, que en los últimos meses se ha dado un baño de popularidad luego de aparecer en escenas de la película El abrazo de la serpiente.

La experiencia de Mavicure fue el cierre de un recorrido que incluyó visitas a la Estrella fluvial del oriente (aquí está mi post sobre el Guainía y su estrella fluvial) y a las sabanas de la flor de Inírida, entre otros lugares. Junto a los viajeros siempre estuvo Camilo, atento a responder sus preguntas y dispuesto a que disfrutaran al máximo su estadía.

Camilo Puentes llegó al Guainía desde Bogotá a comienzos de los años 90 y se enamoró de la naturaleza. Aquí camina en la cima del cerro Mavecure. Foto: Juan Uribe

Camilo Puentes llegó al Guainía desde Bogotá a comienzos de los años 90 y se enamoró de la naturaleza. Aquí camina en la cima del cerro Mavicure. Foto: Juan Uribe

Pero esto no se haría a las carreras, sino como suele decir él: ‘Sin matarnos’. Esa fue la declaración de principios que expuso frente al grupo de recién llegados que sudaban apenas unos minutos después de que el avión de Satena hubiera apagado los motores.

Para él, el trabajo no es sufrimiento. “Aquí todo el tiempo es relax, mi trabajo es relax”, responde cuando le pregunto qué hace para descansar. Camilo se divierte con la vida. Eso es evidente al ver su sonrisa que casi siempre está presente, ya sea sobre el cerro de Mavicure, en la selva o en el agua de tonos rojos, negros y amarillos frente a las playas del rio Atabapo.

Playa Blanca, sobre el río Atabapo, en el Guainía, es un sitio al que el guía de turismo Camilo Puentes lleva a los viajeros. Foto Juan Uribe

Playa Blanca, sobre el río Atabapo, en el Guainía, es un sitio al que el guía de turismo Camilo Puentes lleva a los viajeros. Foto: Juan Uribe

A lo más alto del cerro Mavicure ha subido unas cien veces; pero no deja de asombrarse con el paisaje. “No me aburro de ir. Es un lugar muy bello, con magia. Lo que me aburre es ir y no quedarme a dormir allá. Lo rico es acampar y ver las estrellas. La luna se mete entre los dos cerros, Mono y Pajarito. Hay silencio, uno está en una playa solitaria. No hay gente jodiendo, ni reguetón ni nada que se le parezca”, explica.

Camilo quiere seguir viviendo en paz y admite que ya no se acostumbra a estar en Bogotá: “No me gusta ir ni de vacaciones”. Su casa, que no cambia por nada, está aquí, en la selva, en el aire puro que respira; también, en las personas. “Los indígenas son gente buena; hay buena comida y pescado. Todo lo da la selva”, afirma.

Camilo Puentes, guía de turismo que acompaña a los visitantes desde Inírida hasta el cerro Mavecure, carga un lazo que usará para la parte final del ascenso. Foto: Juan Uribe

Camilo Puentes, guía de turismo que acompaña a los visitantes desde Inírida hasta el cerro Mavicure, carga un lazo que usará para la parte final del ascenso. Foto: Juan Uribe

Él desea que esta conexión con la naturaleza se mantenga intacta. Por eso hace énfasis en que el Guainía es un destino para disfrutar y respetar. “Yo espero que el Guainía no se convierta en un destino turístico masivo. Queremos un turismo muy bueno, que las personas que vengan sean respetuosas de la naturaleza, que en lugar de destruir nos ayuden a conservar”, dice.

Al hablar de lo que anhela para la tierra que lo adoptó, revela su sueño: tener un barco en el que pueda llevar a los visitantes a los cerros de Mavicure; pero también a los ríos Guaviare, Atabapo y Orinoco; a seguir la ruta de Alexander von Humboldt e incluso hasta los ríos Negro y Amazonas.

La playa a los pies del cerro Mavecure es un premio luego de haber llegado hasta la cima de esta roca gracias a los consejos y la ayuda del guía de turismo Camilo Puentes. Foto: Juan Uribe

La playa a los pies del cerro Mavicure es un premio luego de haber llegado hasta la cima de esta roca gracias a los consejos y la ayuda del guía de turismo Camilo Puentes. Foto: Juan Uribe

En su embarcación también hará educación ambiental para enseñarles a los niños de los colegios sobre la naturaleza y vinculará a las personas de la región al proceso que, más que turístico, quiere que sea educativo. “El concepto es el de de conocer para amar y amar para defender. “Si uno no conoce las vainas es jodido defenderlas”, sentencia.

Camilo tiene una visión clara. “Es un barco pequeño de madera, con restaurante y zona de hamacas; y lo que vamos pescando lo vamos preparando para las personas”, explica con emoción. Espero que su sueño se convierta en realidad y que cuando esté listo para zarpar yo pueda estar entre los pasajeros para navegar con él por los ríos del Guainía.

*Invitación de Fontur

Llegar a la cumbre del cerro Mavecure es uno de los mejores recuerdos de un viaje por el Guainía, un departamento que el guía de turismo Camilo Puentes (segundo de izquierda a derecha) conoce muy bien. Foto: Juan Uribe

Llegar a la cumbre del cerro Mavicure es uno de los mejores recuerdos de un viaje por el Guainía, un departamento que el guía de turismo Camilo Puentes (segundo de izquierda a derecha) conoce muy bien. Foto: Juan Uribe

Camilo Puentes, en frases

A mí me gusta mucho la naturaleza. Veo un caño y me tengo que meter, por eso me quedé a vivir acá.

Me gusta mucho salir de paseo, compartir con la gente y visitar los sitios naturales. Yo no les digo sitios turísticos, sino sitios naturales.

Aquí no es el cuento de los turistas; es más el de la gente que viene a disfrutar de la naturaleza que a ser turistas.

El Guainía es un destino especial, para la gente a la que le gustan la selva, el agua y la cultura. Es un destino para crecer como persona.

Recomendaciones de Camilo Puentes para subir al cerro Mavicure:

Se necesitan buen equipo, buenas botas y buen espíritu. Es muy importante ir en fila india para no lastimar el cerro y, sobre todo, tener mucho respeto. El cerro es el lugar sagrado de todo el pueblo puinabe, el escenario de la leyenda de la princesa Inírida, que se enamora más de la naturaleza que de las personas.

 

Alojamiento y planes en el Guainía

Reserva Natural Moru Área de Recursos de Bajo manejo. Este lugar está ubicado frente a la estrella fluvial de Inírida. Allí se ofrece alojamiento en hamacas con toldillo y es posible hacer caminatas ecológicas por la selva, junto al río Orinoco. Informes:Fundación Biológica Aroma Verde. 3112119364, 3162660147.

La Cabaña Guainiana, en Inírida. Allí es delicioso el jugo de camu camu, un fruto amazónico. Tarifa, desde $ 80.000 por persona, por noche, con desayuno y uso de bicicleta. Calle 16 N° 15-57, vía al aeropuerto. Informes: 3108525177; www.lacabanaguainianayhbc.com.co; joacohotel@hotmail.com

Colombia Ecológica ofrece planes ecoturísticos a los cerros de Mavicure y a otros atractivos del departamento del Guainía, como la estrella fluvial de Inírida y la reserva natural Moru. Camilo Puentes es un excelente guía. Informes:  3112133275; colombiaecologica@hotmail.com

Los colores del atardecer en Coco Viejo, en el Guainía, no se olvidan. Este es uno de los sitios que el guía de turismo Camilo Puentes conoce de memoria. Foto: Juan Uribe

Los colores del atardecer en Coco Viejo, en el Guainía, no se olvidan. Este es uno de los sitios que el guía de turismo Camilo Puentes conoce de memoria. Foto: Juan Uribe

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