Barranquilla amanece en Carnaval

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 0 Flares ×

Este año, del 14 al 17 de febrero, se llevan a cabo las principales celebraciones del Carnaval de Barranquilla. La ciudad exhibe su cara más alegre.

 

Entrada del hotel El Prado, en Barranquilla, adornada para el Carnaval.

Entrada del hotel El Prado, en Barranquilla, adornada para el Carnaval. Foto: Juan Uribe

Por estos días de febrero los colores de Barranquilla son más brillantes que de costumbre. El cielo es azul, la brisa sopla y ayuda a mitigar temperaturas que superan los 30 grados centígrados y las marimondas cuelgan tanto de terrazas de casas elegantes como de edificios del centro.

Así como en muchas ciudades se ha adoptado la costumbre de poner papás Noel en las fachadas en diciembre o de adornar barrios enteros con calabazas y esqueletos cuando se acerca Halloween, en Barranquilla se ha impuesto la tendencia de llenarlo todo de marimondas en tiempo de Carnaval: se trata de unas figuras coloridas que no están inspiradas en los primates de color negro y cola prensil que viven en los árboles, sino en la indumentaria que en los años 30 creó un hombre del común.

Es la chispa innata que tiene la gente barranquillera para encontrarle gracia a cualquier situación lo que hace posible que un hecho aislado se convierta en una costumbre.

“El disfraz se lo inventó un tipo en el barrio Abajo. Ese es el ingenio del carnavalero típico: se puso una chaqueta al revés, los pantalones con los bolsillos por fuera, se hizo una máscara con una nariz fálica, las orejotas en las que escribía frases ingeniosas de burla a la autoridad y a los curas; y el peapea (un pito en la boca hecho con pedazos de llanta)”, recuerda el maestro Andrés Salcedo, periodista y locutor barranquillero.

“Eso lo hizo un hombre pobre para burlarse de los ricos que salían en Carnaval en sus carrozas con disfraces de seda y de oro. Era un disfraz individual y con el tiempo se convirtió en una comparsa”, agrega Salcedo, cuya voz permanece imborrable en la memoria de miles de colombianos y latinoamericanos que en las décadas de los años 70 y 80 sintonizaban Telematch, un programa televisivo de concurso que transmitía competencias divertidas entre pueblos de Alemania.

Marimonda en una casa del barrio Riomar, en el norte de Barranquilla. Foto: Juan Uribe

Marimonda en una casa del barrio Riomar, en el norte de Barranquilla. Foto: Juan Uribe

La comparsa – agrega Salcedo – nació de la imaginación de César ‘Paraguita’ Morales y hoy cuenta con 900 personas. Son 450 parejas que vienen de Nueva York, de Europa y de otras ciudades de Colombia y del mundo para conformarla durante el Carnaval, cuyas celebraciones principales se llevan a cabo este año del 14 al 17 de febrero.

El cronista, que ha recuperado la memoria urbana de su ciudad en los libros Barrio Abajo y El día en que el fútbol murió, recuerda el origen del apodo del creador de la comparsa de la marimonda. “Le pusieron ‘Paraguita’ porque un día una loca que aseguraba haber tenido un hijo con él le comenzó a gritar: ‘Devuélveme al pelao’ y lo correteó con un paraguas, lo levantó a paraguazos”.

Salcedo da otro ejemplo del talento y el buen humor que son parte de la esencia de la multitud carnavalera. “Es la historia de un humilde policía raso, un policía de bolillo, que se subía en la carroza de la reina del Carnaval. La gente lo bautizó McArthur (como el general estadounidense), y se quedó McArthur. Luego, si ese policía no estaba en la carroza, prácticamnte no había reina. Este es un pueblo muy mamador de gallo, esa es una de las bellas artes. Mamar gallo es algo que en Barranquilla la gente se toma en serio”, anota.

La burla está arraigada en lo profundo del alma barranquillera. “Mientras más te cabrees, peor te va, te joden más. Ese es el sentido, la finalidad; pero no hay violencia. Tú puedes ver a dos tipos discutiendo y crees que se van a matar, pero no pasa de ser un conato de bronca”, añade Salcedo.

En ese sentido, tener la capacidad de reírse de sí mismo es un valor muy apreciado. Esa cualidad la exhibe Dyekman Rangel, administrador de La Cueva, un museo, bar y restaurante del barrio Recreo que mantiene viva la historia del Grupo de Barranquilla, al que pertenecieron intelectuales como Gabriel García Márquez, Alfonso Fuenmayor y Álvaro Cepeda Samudio.

Consciente de lo extraño que resulta su nombre para quienes acaban de conocerlo y le preguntan cómo lo escribe y de dónde proviene, Rangel no duda en responder: “He llegado a pensar que mi papá estaba más bien borracho porque yo era su primer hijo”. Esa espontaneidad y la inclinación a hacer chistes a raíz de cualquier circunstancia son características que Daniella Hernández-Abello, bloguera y periodista barranquillera especializada en gastronomía, resalta sobre el espíritu que dio origen al Carnaval.

Las marimondas están por todas partes durante el Carnaval de Barranquilla en el hotel El Prado, en el norte de la ciudad. Foto: Juan Uribe

Las marimondas están por todas partes durante el Carnaval de Barranquilla en el hotel El Prado, en el norte de la ciudad. Foto: Juan Uribe

“El Carnaval como era, y del que todavía quedan rezagos, es una fiesta preciosa. De esa sí se puede decir que quien la vive es quien la goza”. Hernández ofrece una imagen que retrata la naturaleza de la fiesta más grande de Colombia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. “Dos perfectos desconocidos, que en otra época del año no se mirarían, bailan, se divierten y se ríen. No hay morbo, no hay suspicacia, es pura alegría desbordada. Cuando estás alegre no mides, se te olvidan el peligro, las amenazas y que el lunes tienes que trabajar”, explica.

No obstante, la bloguera y periodista manifiesta su decepción debido a que siente que el Carnaval “ha perdido un poco el espíritu de fiesta incluyente”. “Cada vez se vuelve más una fiesta de élite, de puertas cerradas, de entradas costosas, un gancho para las grandes marcas. La Batalla de Flores se está convirtiendo en un desfile de las marcas. Es como cuando estás viendo un programa buenísimo en televisión y te lo llenan de propagandas”, opina.

A pesar de esto, y teniendo en cuenta que una buena manera de disfrutar de una celebración como el Carnaval es hacerlo de la mano de un local, esta barranquillera enamorada de su ciudad recomienda algunos eventos (ver recuadro al final) en los que es posible experimentar con mayor autenticidad esta festividad.

Algunos taxis se adornan durante el Carnaval de Barranquilla. Foto: Juan Uribe

Algunos taxis se adornan durante el Carnaval de Barranquilla. Foto: Juan Uribe

Alguien que vive sin imposturas la época más feliz de Barranquilla es Guillermo Rada, un taxista para quien el Carnaval comienza al acabarse el año. “Después del 6 de enero, cuando es la fiesta de Reyes, cambio el árbol de Navidad, el pesebre y el papá Noel por la marimonda”, dice este barranquillero de 55 años que se enorgullece de haber decorado su casa en el barrio Unión, en el nororiente de la ciudad.

“Tengo al rey momo de este año, al Joe Arroyo, al Cacique de La Junta – es el más grande, de aproximadamente un metro de altura -, a la negrita Puloy y a la marimonda”, cuenta Rada para referirse a los dibujos de icopor, cada uno de los cuales compró en la calle por cerca de 5 mil pesos. El precio depende del tamaño del personaje homenajeado.

Aunque tiene que trabajar hasta el lunes de Carnaval para aprovechar la gran afluencia de turistas a la ciudad, el taxista señala que probablemente asistirá a algún baile cerca de su casa durante su día libre (el martes, después del Festival de Orquestas). Tiene la certeza de que es de las pocas personas que no estarán de rumba de sol a sol en Barranquilla, pues afirma que existe casi una norma según la cual a quien habla de trabajo durante el Carnaval no se le pone bolas. “A la gente le dan los cuatro días de Carnaval (este año, sábado 14, domingo 15, lunes 16 y martes 17 de febrero), la ciudad se paraliza”, indica.

Basta caminar un poco por las calles de Barranquilla para darse cuenta de que esta es una ciudad distinta a cualquiera. La proverbial alegría de quienes viven aquí va mucho más allá de los triunfos de la Selección Colombia, que la escogió como su sede, y se propaga para contagiar a cualquiera. Sobre todo, en época de Carnaval.

 

 

 

 

El Carnaval de Barranquilla es para gozarlo

A Daniella Hernández-Abello, bloguera y periodista barranquillera especializada en gastronomía, le encanta mostrales su ciudad a los visitantes. Aquí, ella recomienda algunas actividades y lugares para disfrutar del Carnaval:

Noche de Tambó (viernes de Carnaval). “Tiene lugar en la Plaza de la Paz, frente a la Catedral. En ella participan artistas dedicados a la musica tradicional. Son músicos de altísima calidad, como Petrona Martínez, las cantaoras de Palenque y Pedro Ramayá Beltrán, que interpreta la flauta de millo. En este evento se abre una rueda de cumbia de al menos unas 500 personas. Es una masa de gente que se desplaza bailando y gira interminablemente, es muy bacano. Es gratuito y ves a gente talentosísima”.

La Troja (sábado de Carnaval). “Este sitio especializado en salsa es una institución de la ciudad, como el Museo del Caribe. Es un destino turístico. Se ha masificado tanto que tienen que sentar a la gente en los bordillos (andenes) porque no dan abasto. Hay tres sedes: la de la 44; la VIP, de la calle 79; y la de la 8”.

La Troja es un sitio clásico de Barranquilla para bailar y oír salsa. Foto Juan Uribe

La Troja es un sitio clásico de Barranquilla para bailar y oír salsa. Foto Juan Uribe

La canavalada (domingo de Carnaval). “En la ciudad existe una pequeña escena contracultural que permite la realización de eventicos de bordillo. La carnavalada es una mezcla de teatro con música, es una fiesta que se hace en la calle; no hay que pagar entrada, no hay valla que te separe y la gente se empieza a amontonar para armar la rumba. Se hace en el barrio Bellavista, en el norte, y lo organiza la Asociación Cultural Ay Macondo”. En twitter: @AyMacondo

Festival de Orquestas (lunes de Carnaval). “Se consiguen boletas desde 50 mil pesos para ver a todos los artistas que se van a presentar en Barranquilla durante el Carnaval, como Romeo Santos, Carlos Vives, Rubén Blades, Andy Montañez y Óscar de León”.

Esta es la programación oficial.

2 Comments on “Barranquilla amanece en Carnaval

  1. Me gustó mucho la crónica. Para nosotros los cachacos, los del interior, resulta difícil entender que el mundo está lleno de intensos colores, que disfrazarse de marimonda, que ponerle sabor a la vida, que sentir la vibración de la música y la brisa del río y el mar son valores que hacen la existencia más feliz. Leyendo sus crónicas y disfrutando esas bellas fotografías, lo valoro como el gran periodista que es. Felicitaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 0 Flares ×
Read previous post:
Guayas, entre mangles, cascadas y cultura

La provincia del Guayas, en Ecuador, es un ejemplo de que el turismo, en lugar de ser depredador, puede contribuir...

Close