Bruce Lee tiene un ‘hermano’ en San Francisco

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 0 Flares ×

En el barrio chino de San Francisco me encontré con un personaje un poco asustador que aseguraba ser hermano de Bruce Lee, espía del gobierno de Estados Unidos y papá de Britney Spears.

Este es el hombre que se sentó a almorzar conmigo en un restaurante del barrio chino en San Francisco. Decía ser hermano de Bruce Lee. Foto: Juan Uribe

Este es el hombre que se sentó a almorzar conmigo en un restaurante del barrio chino en San Francisco. Decía ser hermano de Bruce Lee. Foto: Juan Uribe

Bastaron un par de minutos para darme cuenta de que estaba a punto de almorzar con un loco. Había caminado durante toda la mañana por el barrio chino de San Francisco y acababa de sentarme en una mesa del Utopia Cafe, entre las calles Clay y Washington, cuando un hombre de pelo canoso cortado al rape, chaqueta verde y gafas de sol con lentes anaranjados me preguntó si podía sentarse conmigo.

Le dije que por supuesto. Hasta ese momento el tipo parecía normal, pero con solo preguntarle su nombre la comida pasó a un segundo plano. “Soy hermano de Bruce Lee”, contestó con una sonrisa, pero sin decirme cómo se llamaba. De ahí en adelante él no paró de hablar ni yo de preguntar.

Me contó que tenía 65 años, que había pertenecido al ejército de Estados Unidos y que había estudiado ingeniería en Cambridge. Luego me confió un secreto: “Ahora –me dijo después de que la camarera que había tomado la orden se había ido- estoy trabajando en un proyecto secreto de espías, el SR71. Se trata de un cohete espacial”. Agregó que al respecto no me podía contar nada más, que sus labios estaban “sellados” y que el asunto era “ultrasecreto”. Decidí ser prudente y no quise saber más.

El tranvía y las calles empinadas hacen de San Francisco una ciudad única. Foto: Juan Uribe

El tranvía y las calles empinadas hacen de San Francisco una ciudad única. Foto: Juan Uribe

No podía ver sus ojos, que siempre ocultó detrás de las gafas anaranjadas, pero algo me indicaba que yo debía estar alerta porque en cualquier momento mi casual compañero de mesa podría reaccionar violentamente, así que me propuse no decir nada que lo irritara y me aseguré de tener el morral a mi lado y de estar listo para salir corriendo si fuera necesario. Mientras tanto disfruté el plato de arroz con carne y vegetales. Además, lo mejor era la conversación.

Cada cosa que oía era más absurda que la anterior, por lo que le seguí la corriente a mi interlocutor y saqué del bolsillo el esfero y la libreta de apuntes para ponerlos sobre el asiento y escribir. Incluso, le pedí permiso para fotografiarlo y accedió. También me mostró con orgullo un álbum de fotos en el que aparece con varias personas, que, para él, son la cantante Olivia Newton John, el actor de artes marciales Steven Seagal y Brad Pitt, entre otros.

El 'hermano' de Bruce Lee (izquierda) posa con alguien a quien él identifica como el actor de artes marciales Steven Seagal. Foto: cortesía del 'hermano' de Bruce Lee

El ‘hermano’ de Bruce Lee (izquierda) posa con alguien a quien él identifica como el actor de artes marciales Steven Seagal. Foto: cortesía del ‘hermano’ de Bruce Lee

Mientras el hombre trituraba bocados de ostras fritas con cerdo y carne picada hizo otra revelación: Britney Spears era su hija. Sí, él y Olivia Newton John, según él una rubia que me enseñó en otra fotografía (que bien podría ser cualquier mujer con el pelo amarillo), habían engendrado a una estrella de la farándula casi tan famosa como Bruce Lee. Yo me esforzaba para repartir mi atención entre el plato de comida, la charla y la libreta de apuntes.

“¿Se acuerda de Enter the Dragon?”, continuó para referirse a Operación Dragón, la película de artes marciales protagonizada por Bruce Lee que se estrenó en 1973, algunos días después de la muerte del actor. Le respondí que sí. “Bueno, Bruce y yo vamos a hacer Re-enter the Dragon”, declaró.

-“¿Bruce Lee no está muerto?”, exclamé, sorprendido.

-“No, ahora es cirujano dental. Cambió su apariencia para escapar de la fama y también va a regresar como Jesucristo”, dijo casi gritando.

Era hora de huir. Respiré profundamente y con el tenedor trinché las últimas verduras del plato. Por dentro me reía, pero notaba que poco a poco iba desapareciendo la cordialidad de mi ocasional compañero de almuerzo.

Estaba en lo cierto. Cuando pedí la cuenta, el tipo me exigió que yo pagara su parte. Me puse de pie y me dirigí hacia la puerta del restaurante. Yo estaba preparado para intentar esquivar un puño o una patada voladora cuando le dije que no lo haría, pero afortunadamente se conformó con insultarme.

Le entregué un billete de 20 dólares a la mujer de la caja, recibí las vueltas y salí del sitio sin voltear hacia atrás. Atravesé casi al trote calles repletas de caracteres chinos en fachadas, letreros y vitrinas hasta llegar a la calle Powell, por la que sube y baja el tranvía. Miré a mi alrededor. Estaba a salvo del ‘hermano’ de Bruce Lee.

Caminar por el barrio chino de San Francisco permite aprender sobre la inmigración de personas de ese país asiático. Foto: Juan Uribe

Caminar por el barrio chino de San Francisco permite aprender sobre la inmigración de personas de ese país asiático. Foto: Juan Uribe

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 0 Flares ×
Read previous post:
‘Siempre busco algo que me sorprenda’

A propósito de la Vitrina Turística de Anato que se lleva a cabo esta semana, hablé con Eduardo Espinosa. Él,...

Close