En tren de lujo a Machu Picchu

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Sabores tradicionales peruanos se degustan en el vagón de primera clase del tren de Inca Rail, una compañía que ofrece viajes entre Ollantaytambo y Machu Picchu Pueblo.

El viaje en tren de Ollantaytambo a Machu Picchu Pueblo dura una hora y media. Foto: Juan Uribe

El recorrido de una hora y media en tren alcanza para probar durante el almuerzo algunos platos de la gastronomía peruana. En el vagón de primera clase de Inca Rail se vive una experiencia culinaria sobre rieles en la que el destino es el máximo símbolo de este país: Machu Picchu.

 

Por la vía férrea es posible viajar de Ollantaytambo hasta Machu Picchu Pueblo, desde donde está a 20 minutos en bus el Parque Arqueológico de Machu Picchu, el santuario que a diario visitan alrededor de 3.300 personas. Muchas de ellas son mochileros provenientes de todo el mundo que con sus morrales al hombro recorren a pie el camino inca en una aventura que dura entre dos y cuatro días.

El aperitivo que se sirve a los pasajeros de primera clase de Inca Rail es una bebida de la que los peruanos se sienten orgullosos: el pisco. Foto: Juan Uribe

Otros turistas eligen el tren, que permite apreciar los cambios en el paisaje a través de las ventanas. El recorrido se inicia en Ollantaytambo, hasta donde se puede llegar desde Cusco también en tren o por carretera en cerca de dos horas.

 

De los 3.400 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) a los que se encuentra Cusco se pasa a los 2.800 m.s.n.m. de Ollantaytambo, donde todavía se siente algo de frío. Desde este punto el paisaje y la temperatura siguen cambiando a medida que el tren se aleja de los Andes y se acerca a la selva.

Los meseros ofrecen distintos vinos a los pasajeros de primera clase del tren de Inca Rail que viaja de Ollantaytambo a Machu Picchu Pueblo. Foto: Juan Uribe

La estación de Ollantaytambo está al final de una calle en la que abundan tiendas donde, entre otras cosas, se ofrecen artesanías, gorros típicos, bastones para los caminantes y platos peruanos como el lomo saltado.

 

Una vez a bordo del vagón Manco Capac de primera clase de Inca Rail, desfilan por las ventanas paisajes que se transforman al tiempo que en las mesas de los pasajeros aparecen uno tras otro sabores típicos del país.

Por este puente que cruza el río Urubamba siguen adelante quienes quieren llegar a pie a Machu Picchu recorriendo el camino inca. Foto: Juan Uribe

El tren va dejando atrás las montañas áridas y rocosas que encajonan la estación y a los pocos minutos el mesero trae a la mesa un pisco sour, un coctel preparado con aguardiente de uvas al que se le agrega zumo de limón.

 

La locomotora avanza a unos 35 kilómetros por hora y el vagón se mece con suavidad de un lado a otro. El espectáculo está afuera, donde se observan el desfile de árboles y maizales a ambos lados de la vía y el cauce entre tonos verdes y grises del río Urubamba, que corre paralelo a los rieles sobre la margen izquierda.

El plato fuerte es un medallón de trucha en salsa de aguaymanto guarnecido con gratín de papas al estilo arequipeño. Foto: Juan Uribe

Adentro, sin embargo, hay que prestar atención porque al pisco sour le sigue un carpaccio de vegetales salteados en el que habas, hongos, zapallo, espárragos y pimentón se combinan con queso parmesano, huevo y aceite de oliva.

 

El apetito se va abriendo y a través de las ventanas del vagón se aprecia cómo las montañas se vuelven más verdes y la vegetación que rodea al río Urubamba se hace más densa a medida que el tren desciende hacia la selva. Un té helado de cedrón, limón y hierbaluisa refresca mientras algunas terrazas de piedra se observan en la montaña. Son apenas el abrebocas de lo que al día siguiente tendrá el santuario arqueológico de Machu Picchu para sorprender a los viajeros.

 

Un medallón de trucha en salsa de aguaymanto (uchuba) guarnecida con gratín de papas al estilo arequipeño es el plato fuerte, que se acompaña con vinos argentinos. El tren continúa acercándose a Machu Picchu Pueblo y la imaginación vuela hacia la montaña que guarda su tesoro, el lugar sagrado de los incas al que turistas de todo el mundo se pueden acercar en tren.

El coulis de aguaymanto (uchuba) es el postre con el que termina este viaje en tren entre Ollantaytambo y Machu Picchu Pueblo. Foto: Juan Uribe

*Invitación de Inca Rail

 

Datos para viajar en tren

El trayecto entre Ollantaytambo y Machu Picchu Pueblo cuesta 121 dólares (360.000 pesos colombianos) por persona. El regreso puede hacerse de Machu Picchu Pueblo a Ollantaytambo o a la estación de Poroy, distante una media hora de Cusco. Las tarifas pueden consultarse en la página de Inca Rail.

La ventana del baño del tren no se puede abrir más que esto, por lo que hay poco espacio para tomar una foto de la vía férrea. Foto: Juan Uribe

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