Aruba, en 5 postales

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Aruba, a sólo una hora y media de vuelo desde Bogotá, sabe cómo renovarse para cautivar a los visitantes. Aquí, 5 planes que invitan a regresar a esta isla del Caribe.

Baby Beach, en el suroriente de Aruba, es una playa perfecta para personas de todas las edades debido a la tranquilidad de sus aguas. Foto: Juan Uribe

Baby Beach, en el suroriente de Aruba, es una playa perfecta para personas de todas las edades debido a la tranquilidad de sus aguas. Foto: Juan Uribe

 

Hace un par de días llegué de Aruba, adonde he tenido la suerte de ir varias veces. En esta ocasión encontré planes distintos porque en la llamada ‘isla feliz’ siempre saben cómo sorprender a los viajeros.

En este post les cuento de cinco actividades que me dejaron con ganas de volver a este destino que solamente está a una hora y media de vuelo desde Bogotá, 20 kilómetros al norte de la costa de Venezuela:

 

 

Manejar un bote por cuenta propia

Hemos llegado a Mangel Halto. Arjaen Martínez, el guía, me indica que ya podemos detenernos unos minutos en esta parte de la costa suroriental de Aruba. Foto: Juan Uribe

Hemos llegado a Mangel Halto. Arjaen Martínez, el guía, me indica que ya podemos detenernos unos minutos en esta parte de la costa suroriental de Aruba. Foto: Juan Uribe

No soy aficionado a la velocidad ni me gustan los deportes de motor, pero confieso que me emocioné al manejar un bote que muy amablemente me prestaron los amigos de Around Aruba Tours.

La experiencia fue estupenda desde el comienzo, cuando mi guía de este programa Arjaen Martínez, me indicó cómo funciona la palanca que hace que la lancha ande. El asunto es sencillo. Basta saber que al desplazar el mando hacia arriba (marcado con una F de Forward) la embarcación comienza su marcha. Al poner la palanca en neutro (N), en el centro, el motor sigue encendido pero no se avanza en ninguna dirección; y al ponerla en reversa (R) es posible ir hacia atrás.

También es clave saber cómo subir y bajar el motor para que entre y salga del agua, algo que se hace oprimiendo un botón. Es fundamental seguir siempre el bote del guía, pues es él quien sabe dónde el nivel del mar es bajo y se corre el riesgo de chocar con los corales. Arjaen estuvo atento todo el tiempo para evitar que fuéramos golpeados por jetskis y otras lanchas, y para asegurarse de que no fuéramos a pasar por encima de algún nadador incauto.

Iniciamos el paseo frente a la playa del hotel Marriott, en Palm Beach (la playa donde están ubicados los hoteles de varios pisos – high rise -), y llegamos hasta Mangel Halto, en el suroriente de la isla, donde el agua es de un azul claro intenso. En la ruta fue divertido ver el cambio de los colores del mar de Aruba, que oscilan entre el azul profundo, el verde, el violeta y el turquesa.

 

Navegar en catamarán

El catamarán Rumba ofrece recorridos turísticos por la costa de Aruba. Foto: Juan Uribe

El catamarán Rumba ofrece recorridos turísticos por la costa de Aruba. Foto: Juan Uribe

55 personas estábamos invitadas a este viaje para recorrer Aruba, y todas cupimos cómodamente en el catamarán ‘Rumba’, de la empresa Red Sail Sports. El recorrido comenzó frente a la playa del hotel Hyatt Regency, en Palm Beach.

Hicimos dos paradas para lanzarnos al agua y hacer snorkel porque en el catamarán había caretas y aletas para todos. El primer punto donde nos detuvimos fue en el noroccidente de la isla para ver los restos del barco ‘Antilla’, un barco de guerra alemán cuyo capitán decidió hundirlo durante la II Guerra Mundial con tal de que no cayera en manos de los holandeses.

Fue preciso atender las instrucciones de los tripulantes, que me indicaron por dónde nadar para evitar que la corriente, que es fuerte en este sitio, me arrastrara demasiado lejos. Una buena recomendación que me dio Paula Ochoa, de la Oficina de Turismo de Aruba, fue la de nadar en dirección a la playa y luego esperar a que el mar me trajera justo sobre el naufragio.

Con la careta y gracias al tubo que permanece fuera del agua tuve tiempo suficiente para ver al ‘Antilla’ partido en dos pedazos, uno de ellos inclinado hacia un lado y cubierto de corales como si se tratara de un disfraz.

 

Practicar ‘snorkel’

Las aguas claras del mar frente a la costa de Aruba son ideales para la práctica del snorkel. Foto: Juan Uribe

Las aguas claras del mar frente a la costa de Aruba son ideales para la práctica del snorkel. Foto: Juan Uribe

La segunda parada la hicimos en Catalina Bay, donde el agua se mantiene en calma casi como si fuera una piscina. Aquí se disfruta con más tranquilidad viendo peces coloridos, y algunos traslúcidos, que se mueven por decenas en cardúmenes como si conformaran un solo cuerpo.

Algunos consejos útiles tienen que ver con la manera en que se debe caminar en el catamarán: nunca con las aletas puestas con el fin de evitar caerse. Ya en el agua, adonde se puede llegar por una escalera, deslizándose por un tobogán en la parte trasera o simplemente lanzándose de pie al mar, el chaleco salvavidas es muy útil porque da la comodidad de no tener que mover los brazos constantemente para no hundirse.

La careta ocasionalmente se empaña, pero sólo se necesita lavarla con un poco de agua y ponérsela de nuevo para seguir flotando sobre el agua y observar la vida submarina. Ojo, cuando estén haciendo snorkel asegúrense de no tocar los corales o perseguir a los peces. Hay que ser respetuosos con el entorno.

 

Ver el norte, el lado salvaje de la isla

El Faro California, cerca de la punta noroccidental de Aruba, es un ícono de la isla. Foto: Juan Uribe

El Faro California, cerca de la punta noroccidental de Aruba, es un ícono de la isla. Foto: Juan Uribe

Mientras el mar es tranquilo en Palm Beach y en Baby Beach – llamada así porque a este sitio llegan familias que pueden meter a sus bebés al agua sin que corran el peligro de las olas fuertes -, el norte de Aruba es lo opuesto.

Allí las olas chocan con fuerza contra la costa rocosa. Es en el norte donde se encuentra el que hasta 2005 fue el puente natural, una formación rocosa que colapsó y al lado de la cual el viento y el agua formaron el baby bridge (el puente bebé).

Hasta ese lugar, situado entre las ruinas de la mina de oro de Bushiribana y la playa Andicuri, llegan los turistas en vehículos todo terreno para conocer el lado salvaje de Aruba.

Eso sí, el plan no es para todos porque a los conductores de los carros les gusta superar los obstáculos a altas velocidades y quienes no se sientan cómodos saltando continuamente deben abstenerse de este programa.

El recorrido incluye visitas a la capilla de Alto Vista, la primera iglesia católica de la isla, construida en 1750 y renovada en 1952; y al Faro California, en la zona de Hudishibana, cerca de la punta noroccidental de Aruba. Esta estructura fue bautizada así en homenaje al barco ‘California’, que se hundió frente a la costa a comienzos del siglo XX.

 

Relajarse en la isla del hotel Renaissance

A los turistas les encanta tomarse fotos al lado de los flamencos que habitan en la isla privada del Renaissance Aruba Resort & Casino. Foto: Juan Uribe

A los turistas les encanta tomarse fotos al lado de los flamencos que habitan en la isla privada del Renaissance Aruba Resort & Casino. Foto: Juan Uribe

Este programa es uno de los mejores que se pueden disfrutar en Aruba. Está reservado para los huéspedes del Renaissance Aruba Resort & Casino, que cuenta con dos torres de alojamiento: una es la del Renaissance Marina Hotel, junto a L.G. Smith Boulevard, la calle principal de Oranjestad; la otra es la del Renaissance Ocean Suites.

La primera es exclusiva para adultos y la segunda es perfecta para familias. En todo caso, los huéspedes de las 556 habitaciones tienen acceso a la isla privada con la llave que les da acceso a su cuarto.

Yo me alojé en el Renaissance Marina Hotel y para tomar la lancha (con capacidad para unas 15 personas) que me llevaría a la isla solamente tuve que bajar las escaleras eléctricas desde el lobby hasta el nivel de la calle y esperar allí, bajo techo, a que llegara el bote (hay transporte continuo cada 15 minutos entre las 9 a.m. y las 7 p.m.). Después seguimos por un canal que nos condujo a la bahía y nos detuvimos para recoger a los huéspedes del Renaissance Ocean Suites

El viaje dura 10 minutos. En la isla hay dos bahías protegidas por barreras de rocas que impiden la entrada de las olas. Una de las bahías, la del extremo sur, es menos concurrida y es ideal para tenderse boca arriba a flotar sobre el agua. La otra, hacia el norte, tiene el atractivo de que allí habitan algunos flamencos que están acostumbrados a la presencia de los humanos y no tienen inconveniente en posar para las cámaras.

 

Aruba, antes de ir

Manejar estos botes en Aruba es sencillo. Para la muestra, aquí está el autor de estas líneas. Foto: Arjaen Martínez

Manejar estos botes en Aruba es sencillo. Para la muestra, aquí está el autor de estas líneas. Foto: Arjaen Martínez

Los colombianos no necesitan visa para entrar a Aruba. El vuelo entre Bogotá y Aruba dura una hora y media. La moneda de Aruba es el florín arubiano, pero los dólares se aceptan en todas partes. Un dólar equivale a 1,79 florines arubianos.

La isla depende en más de 90 por ciento del turismo gracias a una política sólida de impulso a esta industria que comienza con la educación para que los niños vean a los turistas como un beneficio en lugar de una molestia.

A la excelente atención que reciben los visitantes ayuda el hecho de que los habitantes de Aruba hablan cuatro idiomas. Los oficiales son el papiamento y el holandés. El papiamento es una mezcla a la que aportan el portugués, el holandés, el inglés y el español. La mayoría de los arubianos hablan fluidamente el español, así que los colombianos no encuentran barreras de comunicación.

Aquí están los datos sobre las empresas que ofrecen las experiencias de las que hablo en este post: Around Aruba Tours. El paseo para manejar un bote dura entre 3 horas y 3 horas y media. Cuesta 230 dólares – $680.000 – para una o dos personas, y cada persona adicional paga 45 dólares – $132.000 – (en la lancha caben cuatro pasajeros). Informes: (297) 5935363, (297) 5615452; www.aroundarubatours.com

Red Sail Sports. Navegación en catamarán con dos paradas para hacer snorkel: 61 dólares – $180.000 – por adulto; 30 dólares – $88.000 – por niños de 3 a 11 años. Informes: (297) 5861603, www.aruba-redsail.com

Renaissance Aruba Resort & Casino. L.G. Smith Boulevard 82, Oranjestad. Informes: (297) 5836000, www.renaissancearubaresortandcasino.com

De Palm Tours. Recorridos en vehículos 4×4 por la isla. Informes: (297) 5224400, www.depalmtours.com

*Invitación de la Oficina de Turismo de Aruba y Aruba Convention Bureau

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