Praga, en una caminata

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Esta ruta sencilla y encantadora por Praga comienza en el castillo, atraviesa el puente de Carlos y termina en la plaza de la ciudad vieja.

El puente de Carlos, en Praga, se extiende sobre el río Moldava. Esta es la vista desde su torre occidental. Foto: Juan Uribe

El puente de Carlos, en Praga, se extiende sobre el río Moldava. Esta es la vista desde su torre occidental. Foto: Juan Uribe

Estatuas, cúpulas ennegrecidas de iglesias, tranvías de colores crema y rojo que se deslizan sobre rieles por las calles empedradas. Estas son algunas de las imágenes que se quedan en la memoria luego de haber viajado a Praga.

Praga, la capital de República Checa, es una de mis ciudades favoritas debido a que para visitar sus sitios más emblemáticos, como el castillo, el puente de Carlos y la plaza de la ciudad vieja, sólo se necesitan unos zapatos cómodos y el deseo de caminar.

El tranvía eléctrico es un adorno más en las calles empedradas de Praga. Foto: Juan Uribe

El tranvía eléctrico es un adorno más en las calles empedradas de Praga. Foto: Juan Uribe

Dividida de sur a norte por el río Moldava, Praga es una ciudad donde es fácil orientarse. Un buen comienzo al llegar consiste en tomar el metro y detenerse en la estación Malostranska. De allí se sube por escaleras en menos de 10 minutos hasta el castillo de Praga, desde donde se observan los techos rojos de las casas de Mala Strana (barrio pequeño), los edificios de tonos pastel del barrio viejo (Stare Mesto) y el río Moldava que discurre bajo el puente de Carlos.

Este paisaje urbano, uno de los más sobrecogedores del mundo, permanece –eso sí- repleto de forasteros que lo invaden todo. Por esta razón es recomendable que quienes no disfruten las multitudes escojan con cuidado las horas a las que caminan (temprano en la mañana, al final de la tarde y por la noche) con el fin de evitar los cardúmenes de turistas.

El castillo de Praga, que data del siglo IX, se ve aún más imponente de noche. Foto Juan Uribe

El castillo de Praga, que data del siglo IX, se ve aún más imponente de noche. Foto: Juan Uribe

Arriba en el castillo se alza la catedral de San Vito, cuya construcción tomó más de mil años y se terminó en 1929. En ella reposan las tumbas de cinco santos, reyes, príncipes y arzobispos, entre ellas las de San Juan Nepomuceno y Carlos IV. Al salir de la catedral se observa cómo allá abajo Praga es un mosaico en el que iglesias románicas, templos góticos, fachadas barrocas y edificaciones renacentistas se mezclan con otros estilos arquitectónicos.

Desde el castillo es posible acercarse hacia el puente de Carlos por la calle Nerudova, una vía estrecha y empinada que fue bautizada en homenaje al escritor checo Jan Neruda. Luego se toma la calle Mostecka rumbo al puente de Carlos, que se extiende a lo largo de 516 metros sobre las aguas del Moldava.

Las estatuas de varios santos vigilan a los peatones desde ambas orillas del puente de Carlos, en Praga. Foto Juan Uribe

Las estatuas de varios santos vigilan a los peatones desde ambas orillas del puente de Carlos, en Praga. Foto: Juan Uribe

Sobre él, a ambos lados, se alinean 30 estatuas barrocas de santos que parecen supervisar lo que ocurre en el puente: las miradas de asombro de los turistas que apuntan con sus cámaras hacia todas partes; las sesiones de modelaje a que muchos de ellos se someten ante los ojos atentos de pintores que los transforman en caricaturas; las presentaciones musicales de violinistas y grupos de jazz que tocan sus instrumentos a cambio de unos euros.

Del otro lado del río espera la calle Karlova, flanqueada por cafés y restaurantes elegantes frente a los que es habitual ver pasar carrozas tiradas por caballos que llevan a parejas de recién casados. Sobre el costado norte de esta calle se levanta la Torre del Ayuntamiento, construida en 1364. Está coronada por el reloj astronómico que se instaló en 1410 y que aún hoy muestra la hora y la fecha, además de la posición del Sol, las fases de la Luna, los ciclos astronómicos y las fiestas del calendario cristiano.

Así se aprecia la plaza de la ciudad vieja (Staromestske namesti) en Praga desde lo alto de la torre del reloj astronómico. Foto: Juan Uribe

Así se aprecia la plaza de la ciudad vieja (Staromestske namesti) en Praga desde lo alto de la torre del reloj astronómico. Foto: Juan Uribe

Allí es aconsejable subir los 147 escalones hasta la parte más alta para obtener una panorámica de la plaza de la ciudad vieja (Staromestske namesti), el principal espacio público desde el siglo X, donde a través de la historia se han llevado a cabo protestas y ejecuciones, pero también bodas y negociaciones políticas.

Desde la Torre del Ayuntamiento se ven las torres puntiagudas de la iglesia de Nuestra Señora de Tyn, que se erige en la esquina suroriental de la plaza y a veces escenario de conciertos de música clásica.

Allí, en pleno corazón de Praga, es inevitable notar que todo en esta ciudad parece haber sido diseñado para agradar a los sentidos y que las imágenes son apenas algunas de las sensaciones que quedan guardadas en la memoria luego de haber viajado a la capital checa.

Los barcos turísticos en Praga pasan con frecuencia bajo el puente de Carlos, navegando por el río Moldava. Foto: Juan Uribe

Los barcos turísticos en Praga pasan con frecuencia bajo el puente de Carlos, navegando por el río Moldava. Foto: Juan Uribe

 

Praga tiene otros planes

*La plaza de la ciudad vieja puede ser el punto de partida para visitar a la plaza Wenceslao, a la que se llega caminando unos 20 minutos o tomando el metro (estación Mustek). Este lugar lo dominan el edificio del Museo Nacional y la estatua ecuestre de San Wenceslao, un duque de Bohemia del siglo X.

*Al lado está un memorial que recuerda a las víctimas del comunismo, como Jan Palach, un estudiante universitario que en 1969, en protesta por la invasión de tropas del Pacto de Varsovia a Praga, se prendió fuego y cayó en las escaleras del Museo Nacional antes de morir unos días después.

*El comunismo, bajo el cual estuvo regida Praga entre 1948 y 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, tiene tiene su museo cerca de la plaza Wenceslao. El Museo del Comunismo está ubicado sobre un local de la cadena de comidas rápidas MacDonald’s.

*Llama la atención la devoción por el Niño Jesús de Praga. En Mala Strana (barrio pequeño), a los pies del castillo, se puede visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, donde el principal objeto de veneración es la estatua del Niño Jesús de Praga, que aunque mide solamente 45 centímetros de altura atrae cada año a millones de visitantes de todo el mundo.

Informes: Oficina de Turismo de la República Checa

La figura del Divino Niño Jesús de Praga llegan a verla turistas de todo el mundo a la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en Mala Strana. Foto: Juan Uribe

La figura del Divino Niño Jesús de Praga, de 45 centímetros de altura, llegan a verla turistas de todo el mundo a la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en Mala Strana (barrio pequeño). Foto: Juan Uribe

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