Sumergidos en el Llano

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En San Luis de Palenque y en otras partes de Casanare y del Llano, en el oriente de Colombia, viven personas como Seudiel Gualteros que les cuentan a los turistas sobre sus costumbres.

Traer la carne recién asada desde el rancho es una de las labores que Seudiel Gualteros lleva a cabo para los viajeros. Foto: Juan Uribe

 

Seudiel Gualteros recibe a las visitas a su manera. Lo hace montando en un caballo en el que atraviesa el río Pauto: se para en la orilla de su finca La candelilla, en el municipio de San Luis de Palenque, le ordena al animal bajar por el barranco y se sumerge en la corriente con su cabalgadura.

 

Apenas se observan sobre las aguas cafés la cabeza del caballo y, algo más de un metro detrás, la de Seudiel, que está protegida por un sombrero cuyas alas escasamente se mojan. Ambos avanzan tranquilamente durante unos cinco minutos hasta el otro lado del río, en el municipio de Trinidad, y a continuación se devuelven.

 

El caballo nada y Seudiel, que tiene la experiencia de haber ejecutado esta faena cientos de veces, lo guía con la misma naturalidad con la que un arpista virtuoso toca El chino de los mandados, de Walter Silva. Montar a caballo para Seudiel es parte de su esencia.

Este es un Theristicus caudatus, conocido como coclí, que vi en la finca La candelilla, en San Luis de Palenque. Foto: Juan Uribe

Al salir de nuevo a tierra sus pies están descalzos. No porque la corriente del Pauto se los haya llevado, sino porque no se los puso. Esta mañana se levantó y, al igual que lo ha hecho durante la mayor parte de sus 49 años, se enfrentó al mundo sin proteger sus pies con calzado alguno.

 

“Yo nací descalzo y creo que caminé descalzo toda mi niñez. La primera vez que me puse zapatos fue para ir a Bogotá, a los 17 años. Viajé por cuestiones de trabajo para ir a una finca en Cachipay (Cundinamarca). Fue muy incómodo adaptarme a ponerme zapatos”, explica Seudiel, que calza 39. “Para caminar bien necesito un zapato que me quede ancho para que no me apriete. Las últimas veces que he ido a Bogotá, a la Vitrina de Anato, me he ido en cotiza. No he pisado a Bogotá descalzo porque es un poco fría”, añade.

 

Seudiel, como tantos otros llaneros de hace décadas, tuvo por hogar al Llano inmenso y pasaba sus días arriando ganado entre hatos. Estas haciendas, según cuenta Francy Paola Luna, gerente de Casanare Natural – un operador turístico que trae viajeros a Casanare, en el oriente de Colombia –, se denominan hatos si tienen al menos mil hectáreas y mil cabezas de ganado.

En este rancho de la finca La candelilla se colgaban chinchorros en los que dormían los llaneros. Foto: Juan Uribe

En hatos como Mata de palma, San José, El boral, La primavera y El encanto Seudiel aprendió el arte de ser llanero. De la finca de sus papás, en Santa Ana, se había ido a los 12 años para atender el llamado del Llano y su vida de aventuras. “Los hatos donde yo me crié los considero como mi segundo hogar. Allá fue donde se formó uno, donde aprendió”, les cuenta a unos 15 turistas que esta mañana han llegado a La candelilla con el fin de conocer las costumbres de los pobladores de Casanare.

 

Este departamento solía percibir ingresos muy altos gracias a la industria petrolera; pero hace cerca de cuatro años los precios del crudo se desplomaron y entonces surgió la necesidad de explorar horizontes nuevos. Apareció el turismo como una opción de desarrollo.

 

Ahora Casanare está intentando vivir del turismo en lugar de depender del petróleo. La transición que en ese sentido ha hecho San Luis de Palenque – explica Alexis Duarte, asesor de turismo del municipio, – no ha sido fácil. “Estábamos acostumbrados a una economía petrolizada en la que se ganaban grandes sueldos, en la que las personas trabajaban unas temporadas y podían hacer lo de todo un año solamente en tres o en seis meses. El turismo sí genera ingresos, pero es un proceso más largo”, reconoce.

Seudiel Gualteros atiende a los turistas que llegan a visitarlo a su finca, La candelila, en la vereda Santa Ana del municipio de San Luis de Palenque. Foto: Juan Uribe

No obstante, el desarrollo ya está llegando y poco a poco se ven resultados positivos en familias como la de Seudiel, que han encontrado bienestar en el turismo. Para él, acoger a los viajeros en su finca significa de cierta manera revivir la época de su juventud cuando cabalgaba por el Llano en busca de emociones. “Yo creo que al contar esas historias se devuelve uno en el tiempo: cómo se ganadeaba, cómo se amansaban caballos. Es bonito recordar y contarle a la gente sobre aquellos tiempos”, cuenta.

 

Seudiel está de pie sobre el piso de piedra del rancho donde los visitantes quieren conocer su opinión sobre el futuro de los hatos y de la vida que durante décadas han llevado llaneros como él. “El futuro está en el turismo, en contar las historias. Tenemos que ponernos la mano en el pecho y bregar a conservar lo que queda en la cuestión de fauna y flora”, dice sin dudarlo.

 

Para él es lógico que si protegemos los ríos y los bosques los turistas seguirán llegando y que si el turismo se desarrolla adecuadamente y de una manera sostenible, las personas que viven en San Luis de Palenque y en Casanare también lo harán. Es un concepto claro para alguien que, como Seudiel, ha encontrado sabiduría en la naturaleza.

Los pies de Seudiel Gualteros están acostumbrados a pisar piedras, palos y espinas. Foto: Juan Uribe

Planes para vivir Casanare

 

Aquí, en este post, les cuento sobre la experiencia de hacer una cabalgata en Casanare.

 

Y en este otro post, sobre mi visita al hato La Aurora.

 

Fundación Cunaguaro. www.cunaguaro.co, 3108602629, en Facebook: Cunaguaro Biodiversidad y Cultura.

 

Casanare Natural. 3112149690, 3125821773, en Facebook: Casanare Natural; contacto@casanarenatural.viajes

 

Aventur Ecotours. www.AventurEcoTours.com; info@aventurecotours.com; 3204801464.

 

El hotel GHL Style Yopal ofrece rutas turísticas de cuatro días por Casanare. Informes: (8)6345999; reservas.yopal@ghlhoteles.com

Para llegar desde San Luis de Palenque a la finca La candelilla se viaja en lancha por cerca de una hora. Foto: Juan Uribe

Dónde alojarse en Yopal

 

Hotel Iximena Plaza. www.diocesisdeyopal.org/hotel-iximena-plaza; 3203904946-

 

Hotel Camoruco. www.hotelcamoruco.com; (8)6358046, 3132613278.

 

Hotel Quinta Estación. 3156518527.

 

Hotel GHL Style Yopal. www.ghlhotelyopal.com; (8)6345999.

 

Holiday Inn Express Yopal. www.ihg.com/holidayinnexpress/hotels/us/es/yopal/eypex/hoteldetail, (8)6333505.

 

Hampton by Hilton Yopal. www.hiltonhotels.com/es_XM/colombia/hampton-by-hilton-yopal, (8)6333555

 

Hotel Estelar Yopal. www.estelaryopal.com, (8)6345806.

 

*Invitación de Cotelco, en alianza con su capítulo Casanare. Agradecimientos a EasyFly (www.easyfly.com.co)

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