Puente de Occidente, tesoro de Antioquia

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Luego de más de 120 años de haber sido construido sobre el río Cauca, el Puente de Occidente sigue siendo un gran atractivo de Santa Fe de Antioquia.

El arcoíris se dibuja en el cielo para hacerle un homenaje a una de las maravillas de la ingeniería mundial, el Puente de Occidente, construido por José María Villa. Foto: Juan Uribe

Pisar las tablas de madera del Puente de Occidente no se olvida. Cuando cae la tarde el viento mece suavemente esta estructura colgante y por los espacios que dejan vigas, barandas, amarres y cables, el río Cauca se ve como una ancha corriente color arequipe que se desliza encañonada entre montañas.

 

Al caminar sobre este puente que fue inaugurado en 1895 causa asombro imaginar las dificultades que enfrentaron quienes lo construyeron: entre otras, lo quebrado del terreno del departamento de Antioquia (aquí está mi post sobre Jericó y el guarniel, símbolo de la región) y la necesidad de traer hasta los Andes desde Barranquilla, en la costa Caribe, las piezas de hierro y de acero que forzosamente debían ser importadas de Europa porque en Colombia no se fabricaban.

 

Todas las piezas que requería la obra las diseñó José María Villa, ingeniero nacido en Horizontes, un corregimiento del municipio de Sopetrán. Él, con su obstinación e ingenio, creó el Puente de Occidente.

El Puente de Occidente, en Santa Fe de Antioquia, atraviesa el río Cauca y asombra a los visitantes con su ingeniosa estructura en la que la madera es esencial. Foto: Juan Uribe

 

Mientras Sopetrán soporta a orillas del Cauca temperaturas que con frecuencia superan los 30 grados centígrados, Horizontes está situado bien arriba en las lomas, por encima de un manto de nubes que en las mañanas impide apreciar los techos de teja de barro de las construcciones coloniales de Santa Fe de Antioquia y las casas de otras poblaciones cercanas al río.

 

Muchas partes del puente venían de Europa, así que después de llegar en barco a Barranquilla viajaban por el río Magdalena para luego ser transportadas a lomo de mula por caminos estrechos que en ocasiones bordeaban abismos. La logística necesaria para traer los materiales era difícil, pero aún más lo era ejecutar la obra. Este fue el reto que José María Villa asumió como una cuestión personal.

Se supone que en esta casa, ubicada en las montañas del municipio de Sopetrán (Antioquia), nació José María Villa Villa, el ingeniero que construyó el Puente de Occidente. Foto: Juan Uribe

 

Cuenta Pilar Lozano en su libro El violinista de los puentes colgantes que la idea de hacer un puente sobre el Cauca obsesionó a José María Villa desde niño, cuando oyó el relato de un paseo que él y su familia habían hecho por las vegas del río: su padre, Sinforiano, soñaba con que algún día alguien fuera capaz de tender un puente en ese lugar “aunque fuera sólo para que cada ocho días pasara una vieja con una cuyabra de almidón y yuca”.

 

Debido a que no contaba con un presupuesto tan fuerte como aquellos de que disponen países más avanzados para empresas de esta envergadura, José María Villa se propuso conseguir la mayor cantidad de materiales en la región. Por eso privilegió maderas como las del comino, el guayacán y el cedro macho sobre el hierro y el acero.

Las personas disfrutan caminando por el Puente de Occidente mientras sienten que la estructura se mueve. Foto: Juan Uribe

 

El entramado de maderas y cables que concibió fue protagonista de un acontecimiento único que planeó el ingeniero con el propósito de convencer a los incrédulos de que el puente no colapsaría cuando lo usaran las personas: ordenó que 400 reses fueran arriadas desde haciendas vecinas y que las encerraran a lo largo de los 291 metros de la estructura.

 

Él tenía experiencia de sobra y sabía lo que hacía. No había sido obra de la casualidad que hubiera trabajado algunos años como ingeniero auxiliar en la construcción del puente de Brooklyn, sobre el río del Este, en Nueva York. De hecho, su nombre se lee en una placa por donde a diario circulan miles de turistas de todo el mundo en la ‘gran manzana’.

La bruma se disipa por un instante y permite ver el Puente de Occidente desde las montañas del corregimiento de Horizontes, que pertenece al municipio de Sopetrán (Antioquia). Foto: Juan Uribe

 

“Cuando se abrieron las puertas y los novillos salieron en estampida, los obreros, encabezados por el mismo Villa, entraron al puente. Revisaron, palparon cada uno de los amarres, cada una de las vigas, y comprobaron con alivio que nada había cedido ante el peso descomunal. José María se quitó su sombrero de paja y, en un gesto de dicha inmensa, lo lanzó al viento”, escribe Pilar Lozano.

 

Hoy, más de 120 años después de que los municipios de Santa Fe de Antioquia y Olaya quedaran por fin unidos gracias al Puente de Occidente, esta estructura sigue fascinando a los viajeros. Quienes vienen en carro usan el carril del medio, el único que pudo construir José María Villa porque, aunque había planeado añadir los dos pasadizos laterales para los peatones, el contrato respectivo nunca llegó.

 

Esos dos carriles se hicieron después y hoy son los que transitan quienes cruzan el puente a pie para sentir el viento que hace oscilar el Puente de Occidente, una maravilla de la ingeniería del mundo y un monumento nacional que en pleno siglo XXI sigue causando admiración.

 

Los habitantes de Horizontes, donde nació José María Villa, creador del Puente de Occidente, se caracterizan por la amabilidad con los visitantes. Aquí, Libia Correa se despide. Foto: Juan Uribe

 

Dónde hospedarse

Desde Medellín, donde se pueden vivir experiencias como hacer un recorrido para apreciar arte urbano en la Comuna 13 y visitar el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, se llega a Santa Fe de Antioquia por carretera en cerca de una hora y media, dependiendo del tráfico.

 

El hotel Mariscal Robledo, que en 2016 cumplió 70 años, es un clásico de la hotelería colombiana. Cuenta con 37 habitaciones y su construcción se inició en 1939 en los terrenos que ocupaban dos casas: la del médico, gobernador, senador y filántropo José María Martínez Pardo; y la de la familia Del Corral, cuyos miembros descienden de Juan Del Corral, libertador de los esclavos en Antioquia y patriota de la Independencia.

 

La decoración del hotel hace énfasis en la exhibición de objetos como cámaras de video y fotografía antiguas; muebles de comienzos del siglo XX y filtros de agua de piedra caliza. Se destacan placas de personajes famosos que se han alojado en el hotel. Informes: www.hotelmariscalrobledo.com

 

*Invitación de la Corporación Turística del Occidente de Antioquia

Un busto en homenaje al gran José María Villa Villa se erige en uno de los extremos del Puente de Occidente que él construyó. Foto: Juan Uribe

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