El Peñol, el mejor mirador de Antioquia

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La Piedra de El Peñol, conocida como el Peñón de Guatapé, es una roca de unos 200 metros de altura desde donde se disfruta un paisaje de agua y montañas.

 

La vista desde la cima de la Piedra de El Peñol permite ver cómo el agua del embalse Peñol-Guatapé fue avanzando entre los valles de esta región del oriente antioqueño. Foto: Juan Uribe

La vista desde la cima de la Piedra de El Peñol permite ver cómo el agua del embalse Peñón-Guatapé fue avanzando entre los valles de esta región del oriente antioqueño. Foto: Juan Uribe

¿Es un meteorito que perforó la atmósfera o un pedazo del planeta Kriptón? ¿Quizás sea una piedra que San Pedro lanzó para vengarse de unos paganos que vivían en la zona? Estas son algunas de las leyendas que durante siglos se han tejido alrededor del origen del Peñón de Guatapé, también conocido como la Piedra de El Peñol.

Esta roca, ubicada a unas dos horas al oriente de Medellín, mide alrededor de 200 metros de altura y se levanta entre las montañas del oriente de Antioquia. Desde la carretera parece un guijarro enorme que algún gigante dejó caer, y al subir a su parte más alta se convierte en un mirador excepcional.

Los turistas aprovechan el descanso en el punto más alto de la Piedra de El Peñol para tomarse fotos. Foto: Juan Uribe

Los turistas aprovechan el descanso en el punto más alto de la Piedra de El Peñol para tomarse fotos. Foto: Juan Uribe

Desde la cima de la Piedra del Peñón de Guatapé se aprecia un paisaje que sorprende debido a la mezcla extraña de ingredientes que lo componen: las laderas de los pequeños cerros que la rodean y que se asoman por encima del agua, azul gracias al reflejo del cielo despejado; las estelas que dejan detrás algunos botes turísticos sobre la superficie en calma del agua del embalse; y también cafetales, guaduales y platanales que no quedaron sumergidos.

El embalse Peñol – Guatapé, la represa de regulación más grande del país, permite almacenar agua en los meses de invierno en Colombia (mayo a noviembre) para utilizarla durante los meses de verano (diciembre a abril), y de este modo contribuir al suministro energético durante todo el año.

Algunas islas se han formado en las cimas de las montañas que rodean a la Piedra de El Peñol, en el oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

Algunas islas se han formado en las cimas de las montañas que rodean a la Piedra de El Peñol, en el oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

La represa nació en 1978 cuando las Empresas Públicas de Medellín inundaron gran parte de esta región, incluida el área urbana del antiguo pueblo de El Peñol (aquí, mi post sobre la réplica del viejo Peñol) y parte de Guatapé. De esta manera se retuvieron 1.240 millones de metros cúbicos de agua en 6.365 hectáreas con el fin de generar junto con los otros embalses de la zona el 30 por ciento de la energía que consume el país.

El Peñón de Guatapé, cuya antigüedad se estima en 70 millones de años, fue escalado por primera vez en 1954 por tres habitantes de Guatapé. A pesar de que es imponente desde la carretera gracias a su altura, hacia el centro de la Tierra es aún más impresionante, pues mide 2,5 kilómetros.

Entre las leyendas sobre el origen de la Piedra de El Peñol está una según la cual esta formación es un meteorito. Foto: Juan Uribe

Entre las leyendas sobre el origen de la Piedra de El Peñol está una según la cual esta formación es un meteorito. Foto: Juan Uribe

Si aún hoy existen quienes le dan credibilidad a la versión según la cual la Piedra del Peñol es un pedazo de un cuerpo celeste que cayó a la Tierra, es comprensible que hace décadas hubiera personas que daban por cierto un relato aún más fantástico: el que refiere cómo una marca horizontal que se observa cerca de la base de la gran roca es señal inequívoca de que alguna vez el diablo quiso romper la piedra con un hacha para llevársela; pero que un conjuro en el que participaron el cura del pueblo y sus habitantes lo impidió.

Independientemente de los mitos que han crecido alrededor de la existencia de esta roca enorme, un hecho que no deja dudas es la vista que ofrece desde su cúspide. Por eso hay que subir los 705 escalones que separan a su punto más alto del sitio en el que los turistas emprenden una caminata que dura alrededor de 30 minutos – según el estado físico de cada uno -.

Ya casi en la cima de la Piedra de El Peñol. Para llegar a su parte más alta es recomendable ir bien protegido del sol y tomar agua con frecuencia. Foto: Juan Uribe

Ya casi en la cima de la Piedra de El Peñol. Para llegar a su parte más alta es recomendable ir bien protegido del sol y tomar agua con frecuencia. Foto: Juan Uribe

Al ir superando los peldaños de cemento, separados del vacío por muros que impiden accidentes, la mirada se hunde en los tonos de verde que se mezclan con el azul del agua del embalse. El aire se va haciendo más puro y el viento se siente con mayor fuerza a medida que la cima está más cerca.

Una vez arriba ante los ojos se extiende una suerte de mar del que parecen surgir, como brócolis de tamaño desproporcionado, las partes altas de las montañas que no quedaron bajo las aguas. Desde este punto, en el remate de la Piedra de El Peñol, traer a la mente las leyendas sobre su origen enriquece el paisaje que se despliega alrededor y ayuda a convertirlo en un espectáculo difícil de olvidar.

Cultivos de café y plátano se observan desde la Piedra de El Peñol. Foto: Juan Uribe

Cultivos de café y plátano se observan desde la Piedra de El Peñol. Foto: Juan Uribe

El Peñol, desde el aire

Un plan que quienes visitan Medellín pueden llevar a cabo es el vuelo en helicóptero que la empresa Fly Colombia City Tour ofrece desde esta ciudad hasta la Piedra del Peñol. Los viajes se efectúan en un helicóptero con capacidad para 6 personas o en un avión que puede transportar a 8 pasajeros.

Fly Colombia City Tour también dispone de programas en los que los turistas hacen sobrevuelos en Medellín. Informes: (4) 3626046; (4) 3622158, 3122861917; reservas@flycolombia.com.co; www.flycolombia.com.co

Durante el ascenso  a la Piedra de El Peñol hay varios puntos de observación en donde los turistas a se detienen a contemplar el paisaje. Foto: Juan Uribe

Durante el ascenso a la Piedra de El Peñol hay varios puntos de observación en donde los turistas a se detienen a contemplar el paisaje. Foto: Juan Uribe

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