Ipiales, cuna del santuario de Las Lajas

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El santuario de Nuestra Señora de Las Lajas, en Ipiales (Nariño), es una iglesia impactante por haberse levantado en un abismo.

 

Un sendero de tierra baja desde el santuario de Las Lajas, en Ipiales, hasta el río Guáitara. Foto: Juan Uribe

Un sendero de tierra baja desde el santuario de Las Lajas, en Ipiales, hasta el río Guáitara. Foto: Juan Uribe

El espectáculo que ofrecen los paisajes del sur de Nariño comienza minutos antes del aterrizaje en Ipiales, cuando a través de la ventanilla del avión se aprecia cómo abajo se despliega poco a poco una paleta de colores como ninguna otra.

Cultivos de papa, arveja, quinua y calabaza se funden en amarillos y verdes junto con parches sembrados de nabo, maíz, fríjol y haba para conformar un mapa compuesto por valles y laderas en el que sobresalen varios lotes de color negro.

Esta es la estatua del ángel blanco, en el santuario de Las Lajas, en Ipiales, de la que brota agua que los devotos se llevan en recipientes. Foto: Juan Uribe

Esta es la estatua del ángel blanco, en el santuario de Las Lajas, en Ipiales, de la que brota agua que los devotos se llevan en recipientes. Foto: Juan Uribe

Estos últimos son aquellos en los que la tierra está lista para recibir las semillas que en unos meses se convertirán en alimentos para este departamento, que por ser uno de los más fértiles de Colombia es reconocido como parte fundamental de la llamada despensa agrícola del país.

La vista aérea es apenas el abrebocas de lo que espera a quienes llegan a Ipiales, una ciudad reconocida por tener a sólo siete kilómetros de su cabecera municipal uno de los templos católicos más extraordinariamente ubicados: la iglesia de Nuestra Señora de Las Lajas, encajada entre el abismo que en este lugar forma el cañón del río Guáitara.

El santuario de Las Lajas, en Ipiales, tiene su origen en una leyenda sobre la aparición de la Virgen en 1754. Foto: Juan Uribe

El santuario de Las Lajas, en Ipiales, tiene su origen en una leyenda sobre la aparición de la Virgen en 1754. Foto: Juan Uribe

Conocida como el santuario de Las Lajas por estar situada entre peñascos, esta iglesia tiene su origen en una leyenda que data de 1754, según la cual la Virgen se le apareció a Rosa, la hija sordomuda de la indígena María Mueses.

Se dice que madre e hija caminaban por la zona y buscaban refugio entre las rocas durante una tormenta cuando la niña vio una imagen de la Virgen en una piedra y dijo: ‘La mestiza me llama’.

Quienes llegan al santuario de Las Lajas, en Ipiales, también pueden bajar hasta el río Guáitara. Foto: Juan Uribe

Quienes llegan al santuario de Las Lajas, en Ipiales, también pueden bajar hasta el río Guáitara. Foto: Juan Uribe

El relato, que fue avalado por las autoridades eclesiásticas, dio origen a la devoción que aún hoy, más de 250 años después, se mantiene viva en Ipiales, en el sur de Nariño y en varias poblaciones del norte del vecino Ecuador (aquí está mi post sobre el cementerio de Tulcán), de donde a diario llegan peregrinos a rezarle a la imagen de la Virgen.

El edificio actual, de estilo gótico y levantado entre 1916 y 1949, es el más reciente de una serie de templos que los creyentes han hecho construir para manifestar su fe. La confianza de los fieles en la madre de Dios también se evidencia en cientos de placas que se encuentran empotradas en el muro de piedra que corre paralelo al camino en descenso que conduce a la iglesia. En ellas se leen testimonios de personas que le agradecen a la Virgen los milagros que –aseguran – ha obrado en ellos.

Al fondo se ven placas de agradecimiento de los devotos en el santuario de Las Lajas, en Ipiales. Foto: Juan Uribe

Al fondo se ven placas de agradecimiento de los devotos en el santuario de Las Lajas, en Ipiales. Foto: Juan Uribe

La ruta entre el parqueadero y el santuario es un recorrido único por la idiosincrasia del pueblo nariñense. Se inicia con algunos puestos ambulantes en los que se venden CDs piratas grabados con villancicos, vallenatos, reguetón, mensajes religiosos y éxitos de cumbia ecuatoriana.

Más abajo abundan tiendas donde se preparan maíz frito y el plato típico de Nariño, el cuy (aquí está mi post sobre esta delicia). No pueden faltar las tradicionales llamas, vestidas con sombreros y adornos de colores vivos, sobre las que los turistas suelen tomarse fotos.

También existen locales con imágenes de Jesucristo y de la Virgen al lado de otros entre cuya mercancía hay rosarios, balones plásticos de fútbol y muñecos de felpa del Chapulín Colorado y de Don Ramón.

¿Cómo ir al santuario de Las Lajas, en Ipiales, y no tomarse una foto sobre una llama? Foto: Jorge Luis Bravo

¿Cómo ir al santuario de Las Lajas, en Ipiales, y no tomarse una foto sobre una llama? Foto: Jorge Luis Bravo

Más cerca todavía del santuario empiezan a verse ventas de recipientes vacíos. Estos utensilios de plástico se pueden usar para recoger el agua que brota de la estatua de un ángel blanco, situado al frente de la fachada de la iglesia. Hasta allí llegan decenas de devotos para asegurarse de volver a sus casas con un recuerdo tangible de su visita a Las Lajas.

Las misas en el templo las dan cinco padres entre semana, pero la cantidad de visitantes aumenta de tal modo los sábados y los domingos que es necesaria la presencia de otros tres curas para satisfacer la demanda de servicios religiosos.

Estos recipientes de plástico se venden en el camino hacia el santuario de Las Lajas, en Ipiales, para llenarlos de agua que brota de la estatua de un ángel blanco. Foto: Juan Uribe

Estos recipientes de plástico se venden en el camino hacia el santuario de Las Lajas, en Ipiales, para llenarlos de agua que brota de la estatua de un ángel blanco. Foto: Juan Uribe

La iglesia y la explanada que se abre frente a su entrada constituyen un mirador hacia el cañón del Guáitara. No obstante, una vista diferente del lugar se aprecia al bajar hasta el río por un sendero de tierra, demarcado por una cerca de madera.

Con las aguas del Guáitara como música de fondo, el santuario de Nuestra Señora de Las Lajas parece levitar sobre el precipicio. El azul del cielo contrasta con los tonos verdes del cañón y los turistas que se aglomeran frente al templo se convierten en puntos minúsculos. Así se completa otro paisaje único del sur de Nariño.

Así son los paisajes que se aprecian en los alrededores del santuario de Las Lajas, en Ipiales. Foto: Juan Uribe

Así son los paisajes que se aprecian en los alrededores del santuario de Las Lajas, en Ipiales. Foto: Juan Uribe

Ipiales es destino de Satena

La aerolínea Satena comenzó a volar de nuevo entre Bogotá e Ipiales el 31 de mayo, con dos frecuencias semanales: martes y domingos. Los martes el avión despega de Bogotá a las 5:27 a.m. y sale de Ipiales a las 8:04 a.m. El itinerario de los domingos es el siguiente: Bogotá-Ipiales (7:25 a.m.), Ipiales-Bogotá (9:07 a.m.). Informes: www.satena.com

El santuario de Las Lajas, en Ipiales, fue destacado hace unos meses por el diario británico The Telegraph como una de las iglesias más bellas del mundo al lado de otras 22 entre las que figuran la de la Sagrada Familia, en Barcelona; y la Basílica de la Natividad, en Belén.

El Parque 20 de Julio, en Ipiales, es el punto de partida para visitar el santuario de Las Lajas. Foto: Juan Uribe

El Parque 20 de Julio, en Ipiales, es el punto de partida para visitar el santuario de Las Lajas. Foto: Juan Uribe

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