Guatapé, donde los zócalos cuentan historias

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El pueblo de Guatapé tiene en sus zócalos coloridos una fuente inagotable de relatos. En ellos se refleja la identidad de sus habitantes.

Guatapé no está tan lleno de turistas entre semana como los fines de semana, pero en todo caso los viernes es común encontrar a varios de ellos. Foto: Juan Uribe

Guatapé no está tan lleno de turistas entre semana como los fines de semana, pero en todo caso los viernes es común encontrar a varios de ellos. Foto: Juan Uribe

Guatapé es un pueblo en el que los zócalos, adornados con tonos de amarillo, rojo, verde, naranja y otros colores vivos, cuentan historias. Como si se tratara de un lugar donde las personas sólo pudieran comunicarse mediante imágenes, en este municipio del oriente de Antioquia basta estar atento a los dibujos de los muros que flanquean las calles empinadas para adivinar la identidad de sus habitantes.

Aquí los zócalos de los frontis de las casas han sido tallados, pintados y esculpidos con imágenes que representan a las familias que viven en ellas. Así lo explica Álvaro Idárraga, un guatapense de 61 años que se ha dedicado a estudiar la historia de su pueblo y a rescatar su patrimonio cultural.

En Guatapé, ubicado a cerca de dos horas al oriente de Medellín, sus habitantes disfrutan de la tranquilidad. Foto: Juan Uribe

En Guatapé, ubicado a cerca de dos horas al oriente de Medellín, sus habitantes disfrutan de la tranquilidad. Foto: Juan Uribe

 

Licenciado en español e inglés de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Idárraga, entre otras cosas, se ha desempeñado como maestro de escuela, fundó el Museo de Guatapé y creó el periódico El Zócalo hace casi un cuarto de siglo.

Él agrega que si en el zócalo de una casa se representa a unos arrieros eso quiere decir que allí hubo tradición de arrieros, y que lo mismo ocurre con pescados o con instrumentos musicales. “Si se ven carros es porque hay en la casa una cultura de choferes, de transporte; si hay vacas, es porque en la casa existe una tradición de ganadería, de lechería”, asegura.

Guatapé es un  pueblo donde la mirada encuentra escenas agradables en cada esquina. Foto: Juan Uribe

Guatapé es un pueblo donde la mirada encuentra escenas agradables en cada esquina. Foto: Juan Uribe

 

Hasta Guatapé se llega por tierra luego de un viaje de alrededor de dos horas desde Medellín. El recorrido se hace por una carretera que abraza las mismas montañas que arrieros a lomo de mula anduvieron entre los siglos XIX y XX mientras diseminaban su espíritu emprendedor. Así crearon ciudades y pueblos que luego se convertirían en símbolos de progreso, como Armenia y Manizales.

En las calles empedradas de Guatapé, ubicado cerca de la piedra enorme que sirve de mirador hacia las aguas de un embalse (aquí está mi post al respecto), se ven escenas que podrían pertenecer al pasado: campesinos de alpargatas y pelo blanco, enfundados en sombreros, caminan despacio y se sientan a conversar en cualquier andén.

Muchos de los zócalos de Guatapé cuentan historias de los arrieros que exploraron estas montañas antioqueñas en los siglos XIX y XX. Foto: Juan Uribe

Muchos de los zócalos de Guatapé cuentan historias de los arrieros que exploraron estas montañas antioqueñas en los siglos XIX y XX. Foto: Juan Uribe

 

Andar por Guatapé permite ser testigo de cómo transcurría la vida hace décadas. Es una especie de viaje en el tiempo que Idárraga está empeñado en continuar con la idea fija de conocer mejor ese pasado. Por eso ha rastreado la costumbre de elaborar los zócalos en Guatapé. Todo comenzó – afirma – en 1919 cuando una señora muy devota, Isidora Urrea, hizo unos ovejitos rellenos con lana para la celebración del jueves de Corpus Christi y los exhibió en las escaleras de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, frente a la plaza central.

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen preside el parque principal de Guatapé, en el oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen preside el parque principal de Guatapé, en el oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

A muchas personas les gustaron los ovejitos. Entre ellas estaba José María Parra (apodado ‘Chepe Parra’), un señor que por ser liberal no era muy querido en un pueblo conservador. “Él copió los corderos. Los hizo con cemento en el zaguán de su casa porque en la calle no se los dejaban hacer”, comenta Idárraga.

El rumor de la obra de Parra se regó por todo el pueblo y de repente su autor empezó a recibir solicitudes de otros habitantes para que les embelleciera los zócalos de sus casas con diferentes representaciones.

Las calles de Guatapé están adornadas con zócalos en los que se representan las tradiciones de los habitantes de este pueblo del oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

Las calles de Guatapé están adornadas con zócalos en los que se representan las tradiciones de los habitantes de este pueblo del oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

Esta tradición se ha mantenido en Guatapé. Por eso es común encontrar en las paredes dibujos en relieve en los que se aprecian carrieles y machetes; pero también tijeras y máquinas de coser; instrumentos musicales y panes recién sacados de un horno.

¿Por qué las imágenes son en relieve? Idárraga no está seguro, pero se refiere a una versión según la cual los habitantes decidieron que los zócalos no serían planos. Así disuadirían a los niños de jugar con canicas de cristal contra los muros de sus casas porque las bolas no rebotarían siempre de la misma manera. Este es uno de los tantos relatos que circulan en Guatapé, un pueblo en el que los zócalos de colores se encargan de contar historias.

Las imágenes de los zócalos de Guatapé revelan la actividad que desarrollan quienes habitan las casas de este pueblo del oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

Las imágenes de los zócalos de Guatapé revelan la actividad que desarrollan quienes habitan las casas de este pueblo del oriente de Antioquia. Foto: Juan Uribe

 

Guatapé y otros pueblos para visitar

Además de Guatapé, en el departamento de Antioquia es posible visitar municipios que se destacan por el buen estado en el que se ha conservado su arquitectura. De hecho, son tres los municipios antioqueños que hacen parte de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia: Santa Fe de Antioquia, El Jardín y Jericó.

Jericó, fundado en 1850, llama la atención por sus casonas tradicionales de estilo republicano y es reconocido por haber sido cuna de Laura Montoya Upegui, la única santa que tiene Colombia; en Santa Fe de Antioquia, ubicada a orillas del río Cauca, los visitantes recorren calles de piedra y admiran portones y balcones coloniales; en tanto que en El Jardín los huertos de rosas reciben a los viajeros y los cautivan para que recorran esta tierra que huele a café.

Un buen plan para conocer estos tres Pueblos Patrimonio lo ofrece Turismo y Eventos Jericó. Incluye, entre otras cosas, visitas al Puente de Occidente, en Santa Fe de Antioquia; a la casa de Dulces del Jardín, en El Jardín; y entrada a la casa natal de santa Laura en Jericó. Informes: (4) 8523065; 3146514030; info@turismojerico.comwww.turismojerico.com

La madera es protagonista en la decoración de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en Guatapé. Foto: Juan Uribe

La madera es protagonista en la decoración de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en Guatapé. Foto: Juan Uribe

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